viernes, 18 de junio de 2010

LA DÉCADA PRODIGIOSA


Los Ángeles Lakers han conseguido su decimosexto anillo de la NBA esta noche en un partido que pasará a la historia por su emoción, más que por su buen juego. Finalmente, Boston no pudo aguantar una segunda parte desbordante del dúo Bryant-Gasol y cedió por un ajustado 83-79 en el séptimo partido de las finales, disputado en el Staples Center de Los Ángeles.

Desde 2000 hasta hoy, 18 de junio de 2010, el equipo californiano ha cosechado nada menos que cinco anillos, y varios son los 'pentacampeones' que aguantan desde entonces, véase Kobe Bryant, Derek Fisher, y Phil Jackson, como entrenador.

La duda que suscitó en su momento la despedida de Jordan de los Bulls en 1999 sobre la falta de un sucesor digno de su categoría, queda absolutamente despejada con Kobe Bryant. El 'MVP' de estas finales pone el broche final a su dominio de una década prodigiosa para él, que siempre se recordará con su nombre, como los 80 de Larry Bird y los 90 de Michael Jordan. Estos 2000, son, con todo el merecimiento para Kobe Bryant.

Pau Gasol, nuestro 'MVP'

Mención aparte merece el gigantón de Sant Boi de Llobregat. Nadie como él ha entendido la filosofía de esta segunda etapa de la Dinastía Bryant, y eso es algo que le dignifica notablemente. Ya nadie puede poner en duda jamás a Pau. Hoy se ha consagrado definitivamente. Sus 19 puntos y 18 rebotes también son historia viva del baloncesto. Sin él, seguramente L.A. no habría podido rugir orgullosa al compás del ¡BE L.A.!, ¡BE L.A.!

Hoy, descansan sobre sus hombros gran parte de los sueños amarillos de estas dos últimas temporadas. El abrazo con Bryant lo demuestra. El grado de complicidad que han alcanzado supera de lejos al que consiguieron el propio Bryant y Shaq, al de Ginobili y Duncan e incluso al de Bird y Robert Parish.

Segundo anillo para nuestro campeón, después de conseguir también en Polonia el Eurobasket con España. Un año que jamás olvidará. El descanso hasta noviembre está totalmente justificado. No le veremos por el Mundobasket de Turquía en septiembre como ya anunciara hace dos semanas en su página web personal pero es seguro que intentará conseguir el 'three-peat' la próxima temporada.

Termina así un curso baloncestístico 2009-2010 trepidante. A partir de ahora comenzará el baile del Draft, los rumores y rumores y rumores de traspasos, de franquicias interesadas en contratar a Lebron James, de espacios salariales y proyectos deportivos para el futuro. Pero eso es harina de otro costal. Hoy los únicos protagonistas son los Lakers. Hoy, el broche de oro de la década prodigiosa descansa satisfecho en lo más alto del Staples Center. ¡BE L.A!, más que nunca.



sábado, 5 de junio de 2010

Deja vù

Hay veces que el baloncesto se vuelve caprichoso y parece regirse por ciclos exactos que se repiten una y otra vez. Así como la NBA programa periódicamente finales entre Los Ángeles y Bostón, en Vitoria siempre acaba volviendo el Real Madrid para jugar el quinto partido.


Esta vez no es la final, pero Louis Bullock, uno de aquellos Guerreros de Boza en 2005, se encargaba ayer de recordar lo que ocurrió hace ocho años cuando el Real Madrid obró el milagro y remontó nada menos que 9 puntos en los últimos 50 segundos para alzarse con el título de la Liga ACB.

Parece que el de Washington aún tiene una espina clavada por no haber podido ser el héroe de aquella final y, en tono jocoso ha asegurado que "vamos a buscar una camiseta para Alberto" , refiriéndose al último triple que daba la victoria aquella vez de manos del capitan Alberto Herreros.

Habrá pues, quinto partido. Desde las 12:30 h. (CYLTV8, ACB 360) vitorianos y madrileños competirán fieramente por un puesto en la final. Allí les esperará el temidísimo Campeón de la Euroliga, el Regal Barça, que resolvió su serie frente a Unicaja sin ningún problema por 3-0.

De aquellos calurosos días de junio todavía quedan muchos protagonistas. Algunos siguen donde siempre, como Dusko Ivanovic, el eterno perdedor de finales, que tras su frustrado paso por Barcelona hace tres temporadas volvió a Baskonia para dirigir al club de toda su carrera, el Saski Baskonia.

Otros, como el propio Bullock o Felipe Reyes pueden considerarse prácticamente señuelos de la superstición baskonista. Y es que los del Real Madrid infunden bastante miedo entre la parroquia vitoriana. Allí se consagraron hace ocho años, y mañana, como espectros impolutos de todo aquello vuelven al lugar donde se obró tan cruenta jugarreta del destino...

...Y mientras, el señor Dusko Ivanovic con sus estadísticas a cuestas. En esta sencilla ecuación sale perdiendo. De sus siete quintos últimos partidos como entrenador en unas eliminatorias, ha perdido seis. Curiosamente la última fue el día del minuto imposible. La mala suerte sigue cebandose con el montenegrino.

Pero mañana parece una buena oportunidad para la redención. Porque Caja Laboral, supersticiones aparte, cuenta con una plantilla más completa que la madrileña. Tiago Splitter ya no es aquel niño que no supo sacar de fondo hace ocho años, y ahora, suspirando por él nada menos que los San Antonio Spurs, el brasileño domina la ACB de una manera pasmosa. No obstante, es el actual MVP de esta temporada con 15,7 puntos y 6,7 rebotes, para un total de 21,2 puntos de valoración. Simplemente bárbaro.

Junto a él destaca el alero cántabro Fernando San Emeterio. Elegido por el seleccionador Sergio Scariolo para la preselección de 23 hombres en el Mundobasket de Turquía, que se disputará allá por septiembre. El ex de Baloncesto Valladolid, entre otros, es la perfecta combinación en el Pick&Roll para el carioca Splitter.

Por si fuera poco, las amenazas baskonistas no terminan ahí. El perímetro está plagado de expertos tiradores. Brad Oleson y Carl English representan siempre una gran amenaza si están enchufados, y el bosnio Mirza Teletovic puede ser un gran dolor de muelas en un hipotético juego de dinamismos tácticos, pues es igual de eficaz en el poste bajo que en el perímetro.

El espíritu blanco

Frente a ellos, los hombres del Gran Proyecto de Ettore Messina. 'Il Capo' siciliano, criado en la pequeña ciudad de Catania tiene la vitola de ser el mejor entrenador europeo. Por eso lo fichó Florentino Pérez para el Real Madrid. No obstante, sus rendimientos han sido bastante pobres. La eliminatoria de cuartos de final contra el Regal Barça en la Euroliga rompió su racha histórica de Final Fours con el CSKA de Moscú y dejó muy tocado su prestigio. Ahora la liga es el único clavo ardiendo al que puede agarrarse.

A pesar del elevado presupuesto que ha manejado, las grandes apuestas no han funcionado. Rimantas Kaukenas ha salido de la casa blanca sin hacer ruido, y otras grandes esperanzas como Garbajosa, Lavrinovic o Velickovic, apenas se han dejado ver durante toda la temporada.

Realmente, hoy en día la mediocridad impregna el juego blanco. El equipo avanza rondas gracias a la entrega de Sergio Llull y Felipe Reyes y al talento del joven pivot croata Ante Tomic. Pero como bien ha recordado Bullock, la eliminatoria se puede decidir por otro juego, el psicológico. Y ahí el Real Madrid es bastante superior.



viernes, 4 de junio de 2010

BEAT L.A.


Esta madrugada (3:00 a.m.) comienza el infierno verde para los tahúres de Los Ángeles

Bill Laimbeer, el peor chico de todo Detroit, había conseguido enmudecer al Forum de Los Ángeles aquella noche. Su estratosférico triple desde más allá de los ocho metros hacía que a falta de seis segundos, los mejores Lakers de toda la historia tuvieran miedo de pegar el auténtico resbalón (105-106) frente a los “Bad Boys” del odiado Isiah Thomas en el séptimo partido de las finales de 1988. Entonces, un misil tierra-aire desde 22 metros de manos de Magic Johnson llegó a las manos del secundario A.C. Green. Con su bandeja “palomera” dejaba las cosas tres arriba para los californianos. Con dos segundos por jugarse, Detroit aún podía forzar el tiempo extra. Saca de fondo Laimbeer, la pelota le llega a Thomas (sí, el mismo Thomas avergonzado en el banquillo de NY por los impresentables Marbury o Zach Randolph hace dos años o en los JJ.OO. de Barcelona a causa de su enemigo Michael Jordan), y Magic lo derriba descaradamente enfrente del árbitro, que, en un pitido absolutamente inexplicable da por finalizado el partido aun faltando oficialmente 1 segundo para ello (105-108).

Parecía que había señalado falta en defensa, o incluso pasos. Lo que realmente le sucedió al señor Earl Strom, árbitro principal de aquellas escenas, fue que literalmente todo el Forum de los Lakers invadía la propia cancha y la coherencia mandaba largarse lo antes posible de la escena del crimen a riesgo de convertirse en el fetiche de aquella locura. La victoria era para los Lakers. Pat Riley, al fin y al cabo, se mostraba impecablemente satisfecho en el vestuario tras todo lo sucedido, “We enjoy it this all summer long”, mientras bromeaba con Abdul Jabbar. La locura era imparable, obviamente.


Esa triquiñuela, que todavía hoy muchos ven como una gran conspiración empresarial de la Era Stern, fue uno de los gérmenes del sacrosanto slogan anti laker: BEAT L.A. El ritmo y la pronunciación roza lo poético. Tres sílabas de puro odio y adrenalina retumbarán durante los partidos que se disputen en el Banknorth de Boston, ¡BIT-E-LEI!, ¡BIT-E-LEI!... (licencia latina convencionalmente aceptada, como el ridículo ÉNE-BÉ-A). Parece que EE.UU. no comprender nuestro complejo deletrear.

Esta noche el pandillero Paul Pierce es el enemigo de los amarillos. Si alguien irradia más odio laker por centímetro cuadrado de sus leucocitos ese es sin duda “The Truth”. Él se crió en las calles de Inglewood, la horrible escena costumbrista de Los Ángeles cuna de los pseudo raperos denominados gangsters. Pero siempre ha jugado en la ciudad del motín. En 2008 simuló estar lesionado. L.A. amenazaba con ganar el primero de la serie y el bueno de Pierce se sacó la bicicleta estática dentro de la cancha tras hacernos creer que tenía la rodilla partida, y después saltó a la cancha para el delirio de todo el Garden, marcándose dos triples antológicos consecutivamente.

Esa pequeña historia espoleó el resto de la serie (4-1) para Boston, que reafirmó finalmente su ventaja de campo convirtiéndose en campeones 22 años después.

Hoy, 22 años después de la invasión del Forum, Los Ángeles no pueden creer que tras su oscura temporada (57-25) tengan ventaja de campo frente a sus rivales de toda la vida, los Celtics (50-32) en toda una final de la NBA. Lebron y sus ‘Cavs’ sucumbieron en cuartos, pero es que hasta ‘Superman’ Howard con sus impecables Magic hizo lo mismo en semifinales frente a los ‘irlandeses’ Celtics.

Pau y Kobe deben, por tanto, ofrecer sus máximos respetos frente a Garnett, Wallace, Rondo, Allen o Pierce, pero no por eso perder la vitola de favoritos.

En condiciones normales esta serie debería decantarse por 4-1 o 4-2 para los Lakers. Veremos donde llega el efecto Rondo, claro. Lo que no ha de faltar, eso sí, es el ¡BEAT L.A.!, ¡BEAT L.A.!

martes, 11 de mayo de 2010

La solución Gasol

Un remanso de paz y sosiego rodea su figura. La confianza en sí mismo y su sangre de horchata imprimen en él esa filosofía Zen que Phil Jackson transmite desde la silla más alta del Staples Center. Dicen que tiene el record de precocidad en asimilar el famoso triángulo mágico que siempre cosechaba la sonrisa y el puro en la boca de Michael Jordan en aquellos maravillosos años 90 en el United Center de Chicago.

Es simplemente Pau Gasol. “E.T.” como lo bautizó Andrés Montes a su llegada a Memphis. Un extraño larguiducho que apenas pesaba 100 kilos para su estructura ósea de 215 centímetros de altitud y 230 centímetros de embergadura, pero que a los 21 años ya dejaba algunas perlas nunca vistas hasta la fecha. Porque muchos lo han intentado clasificar en la ortodoxia del mercadeo numérico durante todos estos años y jamás ha sido posible.

“¿Qué me estás intentando vender? ¿Un crío de 20 años que no sabe donde juega y apenas puede pegarse con cualquier rookie por un rebote?”

Excusas de sus detractores para menospreciar la enorme figura de Pau… hasta que se encontró con el enemigo íntimo dentro de su casa. Fue el viejo Hubbie Brown el que en 2003 condenó al ostracismo del banquillo al jugador de Sant Boi de Llobregat. En Memphis todos intentaban reducir la leyenda, todos opinaban que tan sólo podría ser un “soft player” cualquiera en una liga que no tenía sitio para “caniches”. Aquellas palabras salieron de Eddie Johnson, un analista prestigioso de Hoopshype, referente en la información NBA, que nada ganaba cargando armas contra el jugador español.

Sin embargo, las comparaciones disiparon cualquier duda posteriormente. “Es el mejor fichaje desde James Worthy”, declaró recientemente Kobe Bryant, el mejor jugador de baloncesto del planeta, o por lo menos aquel que resiste de pie una comparación con His Airness.

"Al comienzo de mi carrera no ponía ningún énfasis en los rebotes. Ahora es mi prioridad. Es lo primero que quiero hacer. Después, ya puedo trabajar en ataque. Creo que así debería funcionar este equipo”, afirmaba esta misma semana Gasol al Press Telegram. Y eso es lo importante; su propio orgullo como jugador no le ha dejado influenciarse por opiniones ajenas a su juego. Él sabe que si se centra en diferenciarse del resto, su techo quedará cada vez más alto.

Y es que el problema radica en que no ha existido ningún jugador parecido a Pau Gasol jamás. Es único. Nadie sabe aún si es alero o pívot, si prefiere jugar dentro o fuera, si se siente más cómodo defendiendo o atacando. Simplemente, Pau es un chico que tiene un trote en carrera distinto, parece que siempre está cansado o que se lo toma con desgana, pero cuando alguien decide abrir el boxscore y ver sus estadísticas, unos lustrosos 18.8 puntos, 9 rebotes y 3.2 asistencias acreditan su prestigio en estas últimas diez temporadas, y eso no es pasar desapercibido, precisamente.

Incluso esta campaña ha puesto de su parte para promediar un doble doble de media, y lo ha conseguido elevando a 11.3 los rechaces que recoge cada partido.

Pau tiene una fiera dentro y esta sale cuando estira sus poderosos brazos buscando el balón. Es algo poco plástico, algo hasta antinatural. Cuando Pau encara la canasta rival o defiende, uno piensa que se derrumbará, que se tropezará porque no se puede coordinar algo tan sumamente grande. El resultado siempre es contradictorio. Al final convierte en sencillo el drama del trabajo en la zona, y tampoco le hace ascos al enigma del tiro a media distancia para un siete pies cuando no le queda más remedio.

Todo ello con un dignísimo 53 por ciento en tiros de campo desde que asomara su pelo rubio en las canchas americanas, y sin ser un jugador palomero en el poste bajo.

Es el equilibrio de Lakers. En sus manos tiene repetir anillo de campeón de la NBA, algo que no sucede desde la cooperativa BryantShaq S.A. a principios del 2000.

De su parte no va a quedar. En las dos series disputadas hasta ahora (Thunders y Jazz, esta última aún en juego) le ha puesto dos rebotes más a sus estadísticas promedio y dos milagros en forma de aparición a lo “time crunch” en los últimos momentos; uno para dar la victoria en el sexto de la serie de cuartos frente a los Oklahoma City Thunder con un maravilloso palmeo final, y el otro para puntear, también en el último segundo, el palmeo de Wesley Matthews en este tercero de las semifinales en el Energy Solutions de Utah.

Como ocurriera con la no canasta en esa entrada de Courtney Lee que Pau intentó frenar en el sexto de las finales del año pasado ante Orlando, parece que los milagros acompañan a Pau en los momentos delicados. Algo está ahí para darle la victoria final.

Phoenix espera retador en la antesala de la mayor de las batallas. Todos auguran un ‘Cavs’ versus Lakers por el título. Aún es pronto para pensarlo, pero si está Pau en la cancha, que cuenten con los amarillos.

martes, 23 de marzo de 2010

Run And Gun, algo más que un sistema

En las áridas estepas del sur de los EE.UU. se alza majestuosa una de las siete maravillas naturales del mundo. A 1.600 metros de profundidad se puede echar una mirada hacia arriba y observar la devastación que los agentes externos han horadado a ambas orillas del Río Colorado durante los últimos 2.000 millones de años.



El Gran Cañón es símbolo distintivo de Arizona. Allí se rodó la mítica escena de la película Thelma y Louise en la que las dos fugítivas, representadas por Susan Sarandon y Gena Davis, deciden poner fin a la huida arrojándose por el precipicio con su Ford Thunderbird del 66.

No pocas críticas le valieron a su director, Ridley Scott, este atrevido argumento, pues en la película mostraba la respuesta contundente de las protagonistas ante el intento de violación de Thelma en una carretera secundaria de Arkansas, cuando Louise saca un revolver y mata al hombre que había intentado violar a su amiga.

Premiada con el Óscar al mejor guión original en 1991, esta película le da un giro de tuerca al derecho de defensa propia y posesión de armas en EE.UU. amparado por la segunda enmienda de la Constitución de 1787, pues tal y como está formulada la Ley de Control de Armas de 1968 sólo es necesario ser mayor de edad y rellenar un formulario inscribiendo en él tu huella digital para ser propietario legal de un arma de fuego. Un genial filme que es considerado hoy en día adalid del movimiento feminista, por otra parte.

Pero Arizona no sólo presume del Gran Cañón. En la última década ha engrandecido un poco más su leyenda, como añadiéndole otra prominencia de gran valor simbólico a su historia no demasiado destacada.

Me refiero al trabajo baloncestístico que empezó Mike D’Antoni allá por 2002 en Phoenix, capital de Arizona. Los Suns son, probablemente, el equipo más alegre y vistoso de toda la NBA desde entonces. Su táctica de juego se denomina Run and Gun, es decir, correr y disparar, como en el viejo Oeste, y se ha convertido en el paradigma que representa el estilo deportivo de los EE.UU.

Anarquía, desorden, espectáculo y desconcierto. Son las vigas maestras de un equipo nacido para correr. Steve Nash opera como maestro de ceremonias. De su privilegiado cerebro nacen las jugadas más maravillosas e inesperadas que un aficionado de baloncesto pueda esperar. El canadiense, a sus 36 años aún representa la modernidad y la frescura de comienzos de la pasada década.

Hasta 2004 comandó la nave de Mark Cuban en los Mavs de Dallas. Desde entonces, un hálito de venganza planea sobre Steve cada vez que visita el American Airlines Center. Aún le duele haber quedado en una efímera alternativa al reinado laker entre 2001 y 2003. Probablemente es la única espina que tiene Steve en su carrera.

Fue MVP de la Regular Season durante dos temporadas consecutivas, 2005 y 2006, en su actual franquicia, donde comenzó también sus primeros pasos en la NBA a mediados de los 90.

Esta temporada afronta una de sus últimas oportunidades para alzarse con el NBA World Championship (como denominan los americanos a las series finales de su campeonato). Junto a él destaca Amare Stoudamire, su fiel escudero. El pivot de las gafas protectoras está en uno de sus mejores momentos desde que fuera designado rookie del año en 2003, y es la pieza perfecta para recibir las asistencias del base formado en la Universidad de Santa Clara (California)

Destripando el laboratorio

Los Suns desbordan con su juego toda la filosofía FIBA, como se le denomina al estilo del baloncesto europeo. Si Aleksandr Gomelsky levantara la cabeza no creería que en menos de cinco segundos se pueda resolver un enigma ofensivo que para él requería de seis veces más de tiempo (por lo menos). La URRSS de “El Zorro Plateado” de los 60 era el Pleistoceno del moderno sistema ideado por D’Antonl.

El sistema se apoya, básicamente, en aprovechar casi todas las circunstancias del juego para armar un contragolpe sabiamente estructurado. Como es previsible, toda estrategia bien planificada no puede ser fruto de la improvisación, y en este caso, la herencia que ha recogido en nuestros días Alvin Gentry de aquel primigenio Run ‘N’ Gun puede considerarse un engranaje cuasi perfecto.

El esquema es bastante sencillo. Se trata de ofrecer la línea perimetral de defensa a los posibles “cañoneros” del equipo rival, defendiendo por pares la propia canasta para cerrar con garantías el rebote defensivo, primer mandamiento del Run and Gun. A esta prebenda le gritan los defensores del atosigamiento al lanzador (Jerry Sloan, Pat Riley… los hard coachs de la liga), pero realmente es efectiva si se siguen escrupulosamente los siguientes pasos, lógicamente.

Con la canasta en contra o no, que al final no tiene mucha importancia, ya que las rigurosidad de las mátemáticas es aplastante (ningún equipo suele superar el 42-43% en triples en una noche inspirada), el balón pasará a manos de los Suns. Aquí comienza la gestión alegre y fresca de un ataque de Phoenix.

Nash subirá la bola para buscar una transición rápida sin abusar del control del balón. Esto lo consigue ordenando jugadas donde los aleros huyen de los cortes por la zona, que siempre generan multitud de contactos innecesarios con el rival y mucho cansancio para ser ágiles con el balón. Por tanto, al menos un alero ocupará rápidamente la esquina mientras el otro puede actuar de interconexión con los pívots, piezas fundamentales en este esquema.

Ellos sí tienen la orden clara de rotarse dentro de la zona. Su posición nunca es fija, pero por definición no deben alejarse de la pintura. Esto es resultado de contar con el mejor base de la competición, obviamente.

A partir de ahí, todo depende del genio. Nash buscará la mayoría de las veces romper la zona por el centro para doblar el balón o finalizar con entrada a canasta y bandeja. No es un jugador abusón, y su complicidad con Stoudamire se antoja clave en la mayoría de jugadas. Sobre él vuelca gran parte de sus acciones, pues la explosividad de Amare dentro de la zona es brutal.

Si el rival plantea ayudas al juego del canadiense, Phoenix tiene buenos argumentos exteriores en Jason Richardson y Grant Hill para hacer desistir al contrario de su actitud. Todo esto, desarrollado en muy pocos segundos. Así funciona el laboratorio del Run And Gun.

Muchos equipos frenan este estilo desde el principio plagando el partido de faltas para no caer en el ritmo endiablado de los Suns. Realmente es la estrategia correcta para contrarrestarles. Una presión asfixiante sobre Nash, protegiendo la zona con una defensa mixta 2-1-2 que filtre los pases para Amare ponen en apuros a los de Arizona muchas veces. Aunque esto requiere de un físico en conjunto supremo para poder bajar a defender al ritmo que impone Nash.

Cuando el aro se convierte en una piscina

Al otro lado de la bahía de San Francisco, en Oakland, conviven pacíficamente un grupo de muchachos que jamás aspirarán a ganar nada en la liga. Son el equipo pobre de California, pero no les importa lo más mínimo. Comandados por el jefe de la panda, el autóctono Corey Magette, los Golden State Warriors son la copia fake y exagerada de los Phoenix Suns.

Practican el Run And Gun de una manera anárquica, si es que esto es posible. Todo el orden que cimenta año a año Phoenix, Golden State se lo pasa por… aquel sitio.

Esta noche cierran los cuatro partidos anuales que les enfrentan a ambas escuadras. Las casas de apuestas ya preparan la emboscada del total de puntos que deben anotar entre los dos. Esta vez el acuerdo se cierra en torno a los 240 puntos. Es decir, la gente se jugará la pasta a que el partido va a quedar 120 algo a 120 algo. Es un escándalo, pensarán algunos.

Pero el 132-127 del 26 de diciembre desestima la demanda de agitación social. Estos equipos son capaces de todo. En sus tres partidos de temporada jamás han bajado de 100 puntos, y esta noche no tiene por qué cambiar el guión.

Desde sus casas, los Knicks de Nueva York obsevarán con envidia sana. Ellos también participan habitualmente del banquete del Run And Gun, espoleados a pie de pista por el estrambótico Spike Lee.

Calma, caballeros de la Gran Manzana. Otra ocasión se escribirá también para vosotros.

martes, 23 de febrero de 2010

Fran Vázquez, el hombre que siempre esquivó su destino

Debe ser cierto para muchos el dicho de estar en el momento preciso a la hora precisa. Que se lo cuenten si no a Johnny Rogers, que su único mérito como profesional fue estar junto a Jordan el día del mítico sexto anillo (y arruinar al Pamesa Valencia posteriormente, por supuesto); o a John “Spider” Salley, un silencioso center que militó y triunfó en los tres equipos más importantes de las últimas tres décadas en la NBA: los “Bad Boys” de Detroit, en los 80; los Bulls de Jordan, en los 90 (sí, por eso Jordan es el mejor de la historia, no hace falta ser muy listo para ir intuyendo que sus compañeros casi nada aportaron); y finalmente en los Lakers de Bryant y O’Neal en 2001.

Pero, a pesar de la tremenda carambola, no representa la efeméride del oportunismo en el mundo de la canasta.

Este terreno es coto de caza privado para el doble de Will Smith en la máxima liga mundial, Robert Horry. Una gloriosa réplica en el mundo del deporte para el salvador de la tierra en Soy Leyenda. Curioso su caso. Siete veces campeón de un anillo por el cual muchos hasta venderían su alma al diablo, si no lo han hecho ya… (pregunten por Allen Iverson, Vince Carter, Tracy McGrady… todos malditos históricamente), en tres equipos diferentes (Houston, Lakers y Spurs) como Salley, pero con un protagonismo relativo máximo en momentos puntuales.

Por eso, es de suponer que Greg Popovich lo fichara en 2005, no como un competidor por el puesto con Tim Duncan, obviamente, sino como un señuelo para la victoria. Y… voilà, dos anillos para los Spurs (
2005 y 2007).

Pero eventualidades aparte, hay jugadores que nunca sabrán que hubiera pasado en el Día D, a la hora H. Simplemente esquivaron la fortuna durante toda su carrera, aunque esta les persiguiera encarecidamente.

Fran, el camino hacia ningún lugar

Es el caso de nuestro protagonista de hoy. Fran Vázquez, un pivot de 2,09 de estatura y 108 kilos. Se subió muy joven al carro de los acérrimos defensores del basket europeo (esa tendencia un poco snob que pusieron de moda hace algunos años Dejan Bodiroga o Antoine Rigaudeau), y rechazó la golosina de Florida y la NBA, un caramelo con altas dosis de satisfacción.

Fue en 2005, la temporada de eclosión del jugador gallego. Aunque anecdóticamente (ya veremos por qué) comenzara su carrera en Bilbao, Fran se hizo un “crack” tras su paso por Gran Canaria y Unicaja (club en el que había militado también en juveniles). En tres años como profesional (y tan sólo 22 años), la NBA llamaba a sus puertas. El de Lugo se declaró drafteable esa temporada, y el 23 de mayo salía undécimo en el lottery pick por los Orlando Magic.

John Weisbrod, general manager del equipo, había apostado todo por el grandullón de 2,09. Quería armar un proyecto ganador con Fran, junto a jugadores como Howard, Nelson o Turkoglu (a la postre, no andaba muy desencaminado).

Todos saldrían ganando. Unicaja se llevaría más de un millón de euros por el traspaso (necesarios por todos los desmandes de la era Maljkovic), Orlando reforzaría su juego interior, y lo más importante, Fran Vázquez podría demostrar todo su talento en una de las franquicias punteras de la Costa Este.

"Todo ha sido muy especial, los días previos al sorteo, pero ahora tengo que aterrizar e ir asimilando la realidad que se presenta de cara al futuro", declaraba en su momento el de Chantada a la Agencia EFE, añadiendo que “Como lo fue en el sorteo, creo que ahora lo que debo hacer en conseguir entrar a formar parte del mejor baloncesto del mundo y es todo un reto".

Era la noche mágica del draft y la ilusión estaba latente en Vázquez. Allí, delante de todos los ricachones de la liga, en el Madison Square Garden, ya se había hecho la foto de rigor con David Stern. La carrera de Fran estaba a punto de cambiar para siempre. Todo recordaba bastante al caso de Pau. Un jugador muy joven, espigado, con poca experiencia en la liga, y con mucho potencial por explotar. Todos nos ilusionamos verdaderamente.

Pero… cosas del destino, finalmente el jugador declinó. El mundo de la rumorología es amplio (presiones sentimentales, dijeron algunos), y a pesar de que se habló largo y tendido del tema, ciertamente nadie sabe qué le llevó al bueno de Fran a quedarse en casa. Unicaja necesitaba el dinero, y al final el jugador acabó traspasado a Girona, en el equipo de los “millonarios” del Akasvayu, aquella empresa de rusos o españoles que se hacían pasar por rusos, que hundieron el basket histórico de esa tierra.

Sólo un año fue necesario para que Fran fuera consciente de su error. Le vistieron con las mejores galas, pusieron a Raül López, a Gregor Fucka, Terrell Myers… a su disposición. Pero el equipo no funcionaba.

En 2006 Maceiras llamaba a su puerta. Desde Orlando todavía insistían, y el jugador volvía a darles “calabazas”. En su lucha “quijotesca” por triunfar en Europa, Fran le abrió esa puerta al director deportivo del FC Barcelona, y decidió abandonar la ruina de Girona (en 2008 Akasvayu desapareció), para embarcarse en la aventura de Dusko Ivanovic, nuestro célebre perdedor de finales. ¡Vaya pesadilla!

En dos temporadas y media sólo ganaron la Copa del Rey de Málaga en 2007 (por cierto, lugar donde aún le cantan bastantes “lindezas” a Fran siempre que va). El equipo era un desastre. Dusko lo quería dirigir todo a su manera, y no le salía nada. Hizo dimitir a Maceiras, luego dimitió él, sentó durante un año en el banquillo a un tal Marc Gasol (que, curiosamente se marchó “rebotado” a Girona junto con Trías, otro marginado de la banda) y consiguió enfrentar a toda la plantilla contra él.

Un desastre absoluto. En 2008 acababa la pesadilla. Tres años después de perder el tren a Orlando. ¿Seguro que se acababa?

Relativamente. Si bien es cierto que la llegada al banquillo del hombre de la casa Xavi Pascual le dio más equilibrio y tranquilidad al juego de Fran, no es menos verdad que sus decisiones profesionales estaban siendo totalmente pésimas. Sin ser demasiado importante aún en el esquema de su equipo, en 2008 acarició la Liga (mascando su suplencia de Kasun y Marconato).

2009, Space Odissey de Fran Vázquez
Sí. Ganó la Liga y jugó la Final Four de Madrid en la Euroliga. Sí. Hizo las estadísticas de su vida, alcanzó su record de valoración contra el Manresa (28) y en Valladolid puso, como le gustaba decir a Montes, 12 “pinchos de merluza”.

Pero durante el pasado verano, nuestro amigo vio al equipo que le había elegido en la NBA, disputarle una final a los Lakers de Gasol. Y él no estaba allí. Sí estaban Nelson, Turkoglu, Howard, Lewis...

Durante el pasado verano, nuestro amigo dijo no a la Selección de Baloncesto. Y en Polonia Gasol y compañía se llevaron el Oro en el Europeo.
Menos mal que no eligió ser astronauta, pues seguramente le habría tocado montar en el Apolo XII.

¿Sólo casualidades?
Parece que no. Parece que la maldición de tomar malas decisiones le estaban pasando factura a este excepcional jugador. Es que su carrera podría haber sido igual de exitosa que la de Pau. Pero siempre le dijo no.

Cuando no pudo esquivar más su destino
Si las casualidades existen o no, cada uno tendrá su opinión al respecto. Lo que sí es cierto, es que este fin de semana parece que una tremenda casualidad se ha vuelto a cruzar en la vida de Fran Vázquez.

Como el río que los más ancianos del lugar dudan si han visto o no desbordarse durante los últimos diez años, ésta vez Fran ha desbordado todo su caudal de juego. El premio a un juego brillante siempre llega, aunque es una pedrea para una carrera que podría haber sido de gordo.

Y es que este domingo se cerraba la Copa del Rey 2010 de Bilbao, el lugar donde Fran Vázquez comenzaba su carrera, con la consagración como mejor jugador del campeonato para nuestro amigo. Lo votaron los medios de comunicación por encima del mediático Ricky Rubio. Y es que, a pesar de su cabezonería, este joven juega de maravilla.



Con 12 puntos, 4.3 rebotes y 15 de valoración en los tres partidos disputados, es de justicia esta designación. En la final, el Real Madrid fue un juguete en manos del gallego. Les metió 14 puntos sin fallar ni un solo lanzamiento. Machacó en cuatro ocasiones y cogió 4 rebotes, para un total de 18 de valoración. Un gran partido, sin duda.

Lo de la casualidad… para mí es bastante obvio. Pau Gasol comenzó a triunfar después de ganar este mismo premio, allá por 2001. Nadie duda de su precocidad, por supuesto.

Pero Fran aún es joven. A sus 26 años, por fin se ha encontrado con el destino. Está a tiempo de conseguir grandes cosas en el mundo de la canasta. Sería una lástima no verlo al lado de los mejores jugadores del mundo en EE.UU. en el futuro, o en el Mundobasket de Turquía este verano. Todo dependerá de él, por supuesto, pero ojalá que le coja el gustillo a los éxitos que siempre le persiguieron y siempre esquivó. Sería un gran placer para los aficionados a este deporte.

En este vídeo se ve como grandes jugadores como Herreros, Montero o Dueñas se arrepienten de no haber tomado el camino de Fernando Martín, el precursor.

"Tenía 24 años y no quería ser suplente de Reggie Miller... pero, Joder, te quedas con las ganas de decirles a tus hijos... por lo menos un año jugué en la NBA", declaraba nostálgico Alberto Herreros en este buen reportaje de Informe Robinson.


viernes, 12 de febrero de 2010

Got talent?

La NBA es especial. Allí el espectáculo es un recurso energético inagotable. Lo veremos este fin de semana, porque mientras en Cádiz le ponen chirigota, en Las Palmas lo visten de reina o en Río de Janeiro lo bailan a ritmo de sambódromo, Estados Unidos prefiere la ingestión de hot dogs para recibir al carnaval.

Se trata de una organización exagerada. Lo vimos el pasado domingo con la Superbowl; y la primera potencia económica del mundo lo vuelve a repetir siete días después en el estadio de los Cowboys de Dallas. Nada menos que una megaestructura preparada para albergar 100.000 espectadores (quintuplicando el aforo medio del Staples Center o el Madison una tarde cualquiera), lo que supondrá un record guinness de asistencia a un partido de baloncesto.

Va a ser una demostración vasta de poderío de una liga que vuelve a tener el agua al cuello como el año pasado por estas fechas. ¿Motivo? El convenio colectivo. No les cuadran las cuentas a empresas tan altas como New York, Boston o San Antonio y desde la comisión de la liga han propuesto rebajas salariales para los jugadores más veteranos e impuestos de lujo para los equipos que excedan el tope salarial. Los clubes están arruinados y vuelven los rumores de huelga. Desde el sindicato de jugadores, presidido por Derek Fisher, califican de "ridículas" las propuestas de David Stern.

Pero eso no importa cuando se enfrenten el Este contra el Oeste, cuando Shannon Brown desafíe el poder de “KryptoNate” Robinson en el concurso de mates, cuando aparezca Shaquille para marcarse unos pasos de breakdance (aquellos que tanto cautivan a la mujer del hombre al que alguien echó un mal de ojo esta temporada, Gilbert Arenas; cornudo y pistolero, cual versión del prototipo de americano que todos conocemos).

El lunes todo tendrá un regusto a fiesta de cumpleaños. La digestión promete ser muy pesada… y es que no nos engañemos, será una cena americana, copiosa y extravagante.


Aún así, cualquier aficionado a este deporte no se lo perderá. En España tenemos dos razones barbudas de peso: los hermanos Gasol. Uno aparecerá por el partido del Got milk? O lo que es lo mismo, Rookies Vs. Sophomores. Los de segundo año parten con más opciones, a priori. Los OJ Mayo, Marc Gasol, Michael Beasley o Rusell Westbrook parecen demasiado para una hornada de novatos que poco está demostrando y que tendrá que confiarlo todo al irregular y últimamente desaparecido Brandon Jennings y a un proyecto de All-Star que está incubando la capital de California, Tyreke Evans. El de Sacramento (quizá, al lado de su compañero israelí Omri Casspi), será el principal argumento para intentar el milagro.

El mayor de los Gasol, Pau ha sumado más de un millón de votos por Internet, y se cuela por tercera vez en una fiesta que no va con él. Pau es All Star por derecho de admisión aunque no lo veremos en el quinteto inicial. Ha entrado después de que durante muchos años “Yankeeworld” le dijera… “No nos gustas, no das espectáculo”.

Pero Pau es el tío más inteligente que ha pisado las pistas de parket oscuro americano en muchos años. El domingo será suplente de un jugador anclado en sus cualidades físicas, que nunca fueron eternas, y con una tara de talento a veces desagradable: Amare Stoudamire.

Pero todos los ojos se posarán esta vez en el jugador más joven en alcanzar los 14.000 puntos (se dice pronto), Lebron James. El MVP de la pasada temporada regular jugará su octavo partido de las estrellas (si contamos los dos que disputó como novato y jugador de segundo año).

King James contra nadie

Porque hace dos años Lebron pudo a Kobe. El año pasado Kobe pudo con Lebron. Ningún duelo Jordanesco tendrá lugar este año. Bryant está lesionado. Se pospone esta vez el duelo al sol de los dos únicos dignos de comparación con “Su Alteza”.

En un ejercicio de futurismo me apuesto la perilla (y no la pierdo), a que el niño más precoz de todos los tiempos en la NBA (fundador del club “Al salir de clase”, con el que Andrés Montes calificaba a los jugadores que daban el salto a la NBA desde High School sin pasar por la Universidad) será el MVP el domingo por la noche. ¿Quién le va a negar el caramelo a la máquina más perfecta que ha creado este deporte?

Nadie. Por aquello de la honrilla, Texas apoyará al “local” Dirk Nowitzki, (finalmente, también estará el domingo Jason Kidd, que sustituye a Kobe Bryant; un aliciente extra para la afición) pero el Oeste perderá ante el estilismo de Wade y la fuerza bruta de Lebron. Productos del 2003, la mejor cantera de la historia reciente de la liga, los dos cogeran sus bártulos este verano para lanzarse a la aventura más apasionante que verán sus bolsillos jamás... algo así como una proclama a teñir su musculado cuerpo negro del oro verde americano. No exagero en cuanto al metal, porque humildemente 25 millones de dólares al año le hacen replantearse a uno que caprichillo o golosina le gustaría para su cumple (así ocurre luego que se encaprichan de estatuas de 70 millones, como un ruso que quería comprarse España…).

No sería de extrañar que un ejército de general managers intente echar sus zarpas sobre estos dos genios durante estos días. ¿Acabará alguno en la “Gran Manzana”? Porque en la ciudad del despilfarro llevan ya 40 años sin anillo.

Será interesante constatarlo.

Los partidos durarán muchas horas, quizás tres, porque así State Farm engordará a más americanos. Por lo tanto, si eres de los perezosos del… ¿Qué me pongo?; Joder, si ya no me cabe mi traje de Mario Bros… no lo dude, All Star Game.

...

El baloncesto también tiene tiempo para emocionarse... Uno de los mejores directos que he visto en los últimos tiempos.