viernes, 9 de marzo de 2012

HERE WE STAY! - Larga vida a los Kings

El mundo del deporte alberga a veces historias hermosas, historias que consiguen emocionarte gracias a que incluyen el sentimiento de humanidad. Y la historia de los Kings tiene bastante de humanidad y emoción, ya que si fuera por las simples matemáticas y el interés comercial, este sueño habría acabado hace mucho tiempo. Si California fuera la Comunidad de Madrid, los Kings serían algo así como el Rayo Vallecano. Un equipo humilde entre los pequeños, pero grande como él solo. A Sacramento le querían robar su único motivo de orgullo: los Sacramento Kings. Pero sobre la bocina, y contra todo pronóstico, una serie de movimientos magistrales llevados a cabo por el alcalde de la ciudad, Kevin Johnson, apoyado en los hermanos Maloof, han obrado el milagro. Como bien dijo Johnson, antiguo jugador de baloncesto muy respetado en Phoenix Suns, "Yo he metido el primer tiro libre para ganar el partido. El segundo lo han metido los hermanos Maloof". Veremos qué consecuencias les trae a estos últimos su canasta, y si realmente han ganado el partido, como ellos esperan.

El apoyo de los aficionados ha sido fundamental para mantener a los Kings en Sacramento

De momento, la votación para aprobar el proyecto de construcción del nuevo pabellón, salió adelante este martes por 7 votos a favor, y tan solo 2 en contra. Este hecho le ha dado una victoria muy importante a Johnson dentro del ayuntamiento, y ha refrendado su triunfo en las elecciones de 2008, que tendrá que revalidar este año. Y no parecía nada sencillo, porque los rumores sobre el nuevo pabellón ya comenzaron en 2006, cuando la NBA pidió a varios equipos -entre ellos Sacramento Kings, Seattle Supersonics y Orlando Magic-, que construyeran estadios más modernos para poder seguir en la competición; y en el caso concreto de Sacramento, todas las dudas sobre la continuidad del equipo en la ciudad se fundamentaban en que el propio ayuntamiento aprobó, precisamente en 2006, una ley anti-endeudamiento que limitaba la aportación por parte de la ciudad a equipos profesionales del mundo del deporte. Sacramento tiene un índice de paro cercano al 13% y consideran un abuso subir los impuestos a los contribuyentes para sufragar esos gastos. Así, las Sacramento Monarchs, uno de los 8 equipos fundadores de la WNBA en 1997, tuvieron que desaparecer en 2009 debido a esta circunstancia, y la NBA permanecía muy escéptica sobre el apoyo económico de la ciudad de Sacramento a los Kings. Pero Johnson ha conseguido convencer al ayuntamiento en bloque y a los ciudadanos para llevar el proyecto adelante. Ha metido el 'clutch' más importante de su carrera, seguramente. Tanto en el deporte, como en la política.

"Los Kings se quedarán en Sacramento por los próximos 30 años. Eso espero", declaraba David Stern al final de los finales, en los "canutazos" improvisados en el pasillo de negociación, cuando toda la cúpula al completo, liderada por Kevin Johnson, y con Joe y Gavin Maloof detrás, dieron la noticia deportiva más importante para Sacramento de toda la década: los Kings no se movían de casa. Han firmado una prolongación de su licencia NBA por los próximos 30 años, en los cuales alquilarán el pabellón (en poder de la ciudad de Sacramento) por 3 millones al año. Es decir, jugarán en el Sacramento Arena, aunque legalmente éste no les pertenece a los Kings, sino a la ciudad de Sacramento y a todos sus inversores (entre los que se encuentran lógicamente los Maloof, y por ende, los Kings tendrán alrededor de un 40% de la propiedad de todo el complejo).

La jugada maestra se fraguó con algo de secretismo, mientras todo el mundo celebraba el show del All-Star en Dallas. Stern, Johnson, y los hermanos Maloof, aprovecharon que los focos estaban en otro lado para firmar un acuerdo muy importante durante el fin de semana de las estrellas. No obstante, el debate profundo llevaba abierto desde el año pasado, cuando la NBA dio un ultimatum al equipo y a la ciudad: o construían un pabellón nuevo y lo aprobaban el 1 de marzo, o el equipo se trasladaría a Anaheim, al suroeste de California.



El acuerdo se anunció finalmente el lunes 27 de febrero, 3 días antes del vencimiento del plazo acordado por la NBA (que finalmente se amplió hasta el 6 de marzo), y los términos de la negociación final son los siguientes:

El pabellón se creará en el distrito de negocios de la ciudad, cerca de una nueva estación de ferrocarril, y está presupuestado en 391 millones de dólares, después del acuerdo municipal al que se llegó a comienzos de este mes. Distintas empresas de leasing (un total de 11) se harán cargo de la explotación del parking del nuevo complejo, a cambio de pagar el alquiler de las instalaciones al ayuntamiento de Sacramento. La ciudad pondrá cerca de 200 millones en la construcción de ese parking, y espera recuperar en 50 años toda la inversión con las rentas pagadas por estas empresas. En total, Sacramento avalará 255,5 millones de dólares en todo el proyecto (en torno al 65% del montante total de la operación); el resto de los 391 millones se repartirán entre el propio equipo y empresas interesadas en la inversión. Los Kings aportarán inmediatamente un total de 73,25 millones de dólares, que serán fiados en su totalidad por la propia NBA, e irán reintegrando otros 75 millones a la ciudad en los próximos años. La empresa AEG (Anschutz Entertainment Group), empresa constructora que en su momento edificó el Staples Center de los Ángeles, pondrá otros 58,75 millones con motivo del concurso por la licencia y el patrocinio del nuevo estadio; y distintos hoteles de la ciudad, beneficiados por el impacto del nuevo pabellón, aportarán 30 millones.

Este dibujo se fraguó al final de las negociaciones, como refleja el diario local Sacramento Bee, donde se publicaron las cifras exactas de toda la operación. Sacramento asumirá una mayor parte de la responsabilidad y será la dueña del estadio, además de avalar toda la aportación económica que les corresponde a los propios Kings. Las obras comenzarán previsiblemente en el primer semestre de 2013 y estarán listas para la temporada 2015-2016. Desde el propio ayuntamiento confían en que la construcción se llevará a cabo sin problemas, pero reconocen que sería "un desastre" si todo el plan financiero fracasara. Así lo aseguraba el gerente de la ciudad, John Shirey, que cree que "Si se produce un desastre financiero, sería un problema tanto para nosotros, como para los Kings y para AEG".

Una familia especial

Pero la historia de los hermanos Maloof, quienes tienen que pagar cerca de 150 millones de dólares para seguir con su proyecto en la NBA, merece algunas pinceladas de tinta para ellos solos. Verán. Para sufragar su última aventura (además, última en sentido literal, a la vista de las deudas que acumulan en el resto de negocios) pretenden vender el Arco Arena por 25 millones, más algunos terrenos aledaños al estadio para liquidar parte de esa primera aportación. Los otros millones, toda vez que cada día están más endeudados, saldrán de las arcas de Wells Fargo, entidad que les presta el dinero asiduamente, debido al respeto que tienen por su padre, George Maloof Sr. (fallecido en 1980 y 'ex' propietario de los Houston Rockets), quien era uno de los principales accionistas de la entidad. Ahora esas acciones están en manos de sus hijos.

Además, se espera una subida generalizada del precio de los abonos de temporada, entre un 15 y un 20%, que les aportarán a los Maloof un extra de 9 millones al año para ir pagando esos millones 'mágicos' que salen del banco. Las espectativas, en este caso, son buenas, ya que el equipo ha registrado un aumento del 7,4% en la venta de entradas desde el 'boom' del 'Here We Stay!', el movimiento de apoyo que crearon los aficionados a raiz de los rumores sobre la marcha del equipo a Anaheim. Esta es la mayor subida de toda la liga en este apartado. Veremos si el apoyo de la afición solo era un ramalazo de orgullo para que el equipo se quedase en la ciudad, o se convierte en una realidad duradera. Recordemos que el Arco Arena (actual Power Balance Pavilion) tiene una capacidad algo superior a los 17.000 espectadores, después de una reforma en 1988 que amplió el aforo en casi 7.000 localidades. Pero no es suficiente. Orlando Magic ya se mudó en 2010 del Amway Arena al Amway Center porque el Arena también tenía este problema de aforo, muy similar al del actual pabellón de los Kings. En el Amway Center se reúnen en torno a 18.500 personas actualmente, cifra que se le exige al nuevo Sacramento Arena.

La NBA quiere 'megacomplejos', mastodontes con más de 18.000 localidades y adaptados a todas las comodidades de hoy en día. Y con ese ánimo le pide a Sacramento un nuevo pabellón para cumplir sus deseos. El nuevo Sacramento Arena contará con 18.500 espectadores, previsiblemente, según el acuerdo ratificado en los últimos días. Así, los Kings modernizarán su franquicia, pues hasta ahora contaban con el pabellón más barato de toda la NBA, ya que solo les costó 40 millones en el momento de su construcción y posterior ampliación, allá por 1988, y la NBA les exigía algo más moderno, mejor comunicado y más en consonancia con el pulmón financiero de la ciudad. Y eso toca pagarlo. A pesar de las discrepancias del hermano pequeño de la familia, George Maloof.

Por orden: Joe Maloof, Kevin Johnson y Gavin Maloof celebran el acuerdo
Para tener una idea aproximada sobre el estado de los negocios de los hermanos Maloof, solo un dato: el pasado 19 de noviembre se confirmó que cedían el control del Palm Casino (su propiedad 'joya de la corona' en Las Vegas) a sus acreedores por unas deudas insostenibles: 459 millones de dólares. Ahora solo les quedará el control de un simbólico 2% del casino, en poder de George, el hermano pequeño que ya no quiere saber nada de las locuras de Joe y Gavin, los hermanos mayores que se lo pasan 'teta' con sus Kings, pero no son conscientes, aparentemente, de su inaptitud para los negocios. No obstante, George tampoco es un santo. Él se lo pasa igual de bien apareciendo en la serie 'Las Vegas', en el mítico casino 'El Montecito', que no existe en la realidad, pero como plató gigante que es, se ha convertido en la cuna del famoseo en la ciudad de Nevada, y los Maloof no se pierden ni una; y al parecer, el bueno de George Jr. también destaca por 'empinar' el codo con bastante asiduidad. En 2010 fue arrestado por conducir en estado de embriaguez al volver de una boda, aunque él argumentó que no había estado cerca de nada que pudiera emborracharle. También se le conoce por ser amigo de Britney Spears, lo cual nunca se sabe si debe ser interpretado como un honor, o como una desgracia. Es dueño de unos estudios de producción musical y se mantiene bastante al margen de las hazañas de sus hermanos mayores (ya tiene bastante con las suyas propias).

Además de la decadencia en el negocio de los casinos, los hermanos Maloof arrastran casi 100 millones de deuda en los Kings desde 1998, año en el que se hicieron con el control del equipo. Aunque no se puede achacar este desfalco a su gestión, ya que ellos asumieron casi 80 millones al inicio de su misión, es una piedrecita más en su camino como empresarios, y hace pensar en que quizá no han hecho grandes inversiones en el mundo de los negocios. Si a esto le sumamos la venta en 2010 de la empresa de distribución de bebidas que llevó a su padre a a ser un tipo respetado en Nuevo México, el repóker de desastres ya es completo. ¡Menuda gestión de la herencia!

Esta es la historia de los Maloof, unos tipos peculiares, igual que lo es su equipo: Sacramento Kings, quizá, uno de los equipos más genuinos y especiales de la competición. Como rezaba el lema más popular entre los aficionados desde la pasada temporada: HERE WE STAY! (algo así como, ¡Aquí nos quedamos!, con nuestros cencerros, nuestra fama de 'paletos' y nuestras camisetas moradas). El lema se ha quedado antiguo, y ahora será sustituido por el Here We Stay(ed), porque en Arco Arena, a partir de 2015, solo quedarán la camiseta de Mitch Ritchmond, Vlade Divac y Chris Webber, colgando del techo. El equipo se mudará al Sacramento Arena.

Las ciudades afectadas

En ningún otro lugar se representa tan bien la esencia de los Kings como en Sacramento. Ni siquiera en Rochester (Nueva York), donde los Royals ganaron un anillo allá por la década de los 50. Sacramento lleva 27 años, concretamente desde 1985, siendo el anfitrión de los Kings, y si se confirman las palabras de David Stern, sólo sería la mitad de vida que le queda por vivir al equipo en Sacramento.

Pero esta circunstancia había creado una sensación de falsas esperanzas en ciudades como Anaheim o Seattle, principales candidatas al traslado de la franquicia. Ahora, con la continuidad del equipo en Sacramento, las ilusiones de ambas ciudades han caído en picado. El alcalde de Anaheim, Tom Taid, felicitó a Sacramento y les deseó lo mejor en su renovada andadura, pero aseguró que la pequeña ciudad de Anaheim está preparada para albergar un equipo en la NBA. No obstante, a pesar de su tamaño, tiene el control sobre el equipo de la NHL Anaheim Ducks, presidido por el magnate Henry Samueli, quien sin duda ha salido perjudicado con la estancia de los Kings en Sacramento.

Por su parte, Seattle, la ciudad que se quedó sin su franquicia histórica de los Supersonics en 2008, ha anunciado que a pesar de que los Kings se quedan en Sacramento y no se moverán a Seattle, van a reformar el antiguo pabellón para ser viables de cara a volver a albergar en un futuro un equipo en la NBA. Tenían un problema muy parecido a los Kings, pues la NBA también les dio un ultimatum para reformar el estadio Key Arena, pero en este caso no hubo acuerdo entre la ciudad y el equipo, por lo que los Supersonics se mudaron a Oklahoma City, donde actualmente se denominan Thunder.

Sin embargo, este no ha sido el final de los Kings, aunque ha estado muy cerca de serlo. La historia contará que se quedaron en Sacramento durante otras largas 30 temporadas, donde fueron felices, y comieron perdices...

lunes, 6 de febrero de 2012

Tercera victoria consecutiva para los morados

PALENCIA BALONCESTO 72 – 65 C.B. BREOGÁN LUGO

Guerra manda a la UCI al Breogán

Roberto Guerra, con el 6 a la espalda, debutó el pasado viernes. Foto: Fernando Sancho
Apenas lleva dos días en la capital palentina, pero Roberto Guerra ya sabe lo que es decidir un partido en su nuevo equipo. Dos triples fundamentales en el último cuarto –el segundo, un lanzamiento afortunado desde más de 8 metros– fueron suficientes para desatascar un partido malo, bregado y feo, que se le había complicado muchísimo a Palencia gracias al pundonor y acierto de Papa Diasse, el nuevo pívot senegalés de los lucenses.

El Breogán, un grande venido a menos esta temporada, se vio gafado en su mejor faceta, el tiro exterior, y eso le pesó durante todo el partido. Sus dos referencias en la anotación, James Feldeine y Sean Ogirri, estuvieron muy desacertados, firmando entre los dos un paupérrimo 2/11 desde el 6,75, y contagiando al resto del equipo, que terminó con 4/17 en triples. Además, las innumerables pérdidas de balón (18 en total), le dieron canastas fáciles a los palentinos a la contra, sobre todo en la segunda mitad.

El comienzo de partido fue muy frío, muy áspero, tanto como lo era la noche castellana. Los 5 °C negativos del ambiente congelaron el inicio, y solo una timorata canasta de Carles Bravo abrió el marcador ya pasados más de dos minutos. En Breogán, Brooks Sales comenzó muy inspirado, anotando 8 puntos en apenas cinco minutos. Palencia vivía de acciones puntuales de Bravo y Quique Garrido, además del inconmensurable Adrian Moss, que fue el MVP del partido con 28 de valoración, y en el primer cuarto ya llevaba 10. La defensa fue la tónica de los primeros diez minutos, donde solo se vio un triple. Palencia abusó demasiado del 1x1, y muestra de ello fue que solo dieron 1 asistencia en los primeros 10 minutos (y en los primeros 20, también). Breogán dependía demasiado del acierto de Sales, y pagaba desde el inicio el movimiento lento de balón en ataque con 6 pérdidas.

El resultado era muy bajo para los guarismos que suelen conseguir ambos contendientes (16-14). Aún así, el segundo cuarto se rigió por la misma doctrina. Palencia tampoco estaba especialmente inspirado en el triple (2/8 al descanso), pero al menos lograba terminar las posesiones. Breogán aprovechó el desacierto morado para ponerse 3 arriba en el marcador (18-21, su máxima diferencia en el partido) con un triple de Edu Sánchez y una canasta de Ogirri. Las 2 faltas personales de Quique Garrido en el primer cuarto estaban atenazando la dirección de los palentinos. Raúl Mena no lograba mover al equipo, demasiado estático en ataque y seleccionando muy mal los tiros. No obstante, apareció Jeff Xavier para desatascar la situación, consiguiendo 5 puntos consecutivos que levantaron de nuevo la moral de los locales (25-21). Lezcano aprovechó la buena racha anotadora de los suyos para darle la alternativa al protagonista de la noche: Roberto Guerra, quien debutó en el minuto 15 con la camiseta morada. Curiosa y lamentable paradoja, en el equipo rival estaba Carlos Cobos, hasta hace 15 días compañero de penurias económicas en Granada.


Geoff McDermott jugando un 1x1 frente al norteamericano Brooks Sales. Foto: Fernando Sancho

En Breogán, James Feldeine no era capaz de superar a Xavier ni en ataque, ni en defensa, yéndose al descanso con apenas 4 puntos en su haber. Una canasta del jamaicano Geoff McDermott (importantísimo en el esquema defensivo de Natxo Lezcano), culminaba un parcial de 9-0 y ponía a Palencia 6 puntos arriba (27-21). Pepe Rodríguez pidió tiempo muerto para intentar arreglar el resultado al descanso, y parece que lo consiguió. Feldeine cortó la racha morada, y dos acciones positivas de Manu Gómez igualaron el partido (29-27). Palencia, horroroso en el juego colectivo, se encomendaba a la espectacularidad de Ian O’Leary, que consiguió un mate llegando desde atrás, y a un 2+1 de Adrian Moss. Lezkano planificó la última jugada, y de nuevo Moss aprovechó para anotar (33-29 al descanso). Ambos equipos estaban jugando con muchas dudas; Palencia por su escasez de juego colectivo (tan solo 1 asistencia), y Breogán por su mal juego exterior (1/7 al descanso), y las 10 pérdidas de balón. En el apartado individual, Adrian Moss seguía engordando las estadísticas con 8 puntos, 4 rebotes y 4 faltas recibidas, para un total de 16 de valoración; y en el cuadro gallego Manu Gómez, con 6 puntos, 4 rebotes y 9 de valoración, era el jugador más destacado.

El segundo tiempo rompió todos los esquemas de la primera mitad. Palencia imprimió mucho más ritmo, aprovechando los continuos regalos en forma de balones perdidos de Breogán, y se fueron en el marcador con un 14-2 de parcial. A pesar del 3+1 de Ogirri que igualaba el marcador a 35, Breogán se vio superado al contraataque por Carles Bravo, ante la nula defensa de Krabbenhoft. Por fin Palencia intuía espacios en la defensa lucense, y todos se sumaron a la fiesta. El 45-37, con una canasta de Xavier, fue el punto de ebullición en el banquillo, y Rodríguez volvió a congregar a los suyos para resolver el problema. No obstante, Palencia extendió la distancia hasta los 10 puntos (47-37), gracias a un canastón ‘fadeaway’, marca de la casa de Adrian Moss. Rodríguez decidió probar entonces a su nuevo fichaje, Papa Diasse, que apenas había jugado en la primera parte. Nada más entrar anotó un triple, y Breogán le devolvió el abultado parcial a Palencia con un 2-8. James Feldeine y Álex Navajas redujeron la distancia a 3 puntos. Jeff Xavier estaba echando por tierra todo el trabajo ofensivo de sus compañeros, jugándose canastas inverosímiles que provocaron el acercamiento de Lugo. McDermott y O’Leary arreglaron con sendas acciones positivas los errores de su compañero. Se llegó al final del tercer acto con 52-48. Breogán aún estaba en el partido, gracias sobre todo al pundonor final de Feldeine y Navajas.

Jeff Xavier controla la bola ante la defensa de Sean Ogirri. Foto: Fernando Sancho
El último periodo ahondaba en la crisis existencial de los morados. Un triplazo de Feldeine, más dos acciones positivas en el poste bajo de Diasse ponían por arriba en el marcador a los gallegos después de muchos minutos (54-55). Palencia estaba totalmente atascado en ataque, y entonces apareció el alero de Las Palmas Roberto Guerra, que con dos triples consecutivos (el segundo, inverosímil cuanto menos) encendió a la afición y atenazó la voluntad de los lucenses. Ian O’Leary continúo el espectáculo con un alley-hoop espectacular de espaldas, que recordó a aquella genialidad en copa de Rudy Fernández. Y la fiesta no paró. El parcial de Palencia se fue a 10-0 con un triple de Adrian Moss (66-56). Breogán estaba cerca de besar la lona, y los últimos minutos cobraron un interés especial, ya que ambos equipos se jugaban el ‘basketaverage’ particular, que lo tenía Breogán a favor tras el 76-66 de la ida. Palencia no logró finalmente su objetivo, ya que Edu Sánchez y James Feldeine tiraron de orgullo para impedirlo. No obstante, el 72-65 final fue un fiel reflejo del último arreón palentino, y un buen indicio del rápido acoplamiento de Roberto Guerra con el equipo y con la afición morada. Palencia alcanza con este triunfo el 50% de victorias, y mira hacia arriba en la clasificación con el próximo objetivo de vencer a Clínicas Rincón en tierras malagueñas. Por su parte, Breogán se volvió a casa con una derrota muy dolorosa, y con claros indicios de sufrir mucho esta temporada. De momento, están solo una victoria por encima del ‘Playout’. Mala despedida para un equipo y una afición digna de mención, que siempre animó a su equipo y se llevó una gran ovación por parte del respetable del Marta Domínguez.

Declaraciones:

Pepe Rodríguez: El técnico lucense analizó el encuentro destacando el cariz defensivo de ambos equipos, que se quedaron muy lejos de su media anotadora en temporada, en torno a los 80 puntos. “Fue un partido duro, con dos equipos concentrados en la defensa, con mucho contacto. Cada canasta costaba un mundo. Palencia ha encontrado un momento mágico y ha desequilibrado al final. Me quedo con los dos triples de Guerra, afortunados pero muy importantes”. Además, Rodríguez calificó la actuación del MVP del partido, Adrian Moss, como “soberbia”. “Tomó decisiones muy buenas para desatascar el partido. Se ha salido esta noche. Nosotros hemos estado muy mal en los triples. Veníamos como el segundo mejor equipo del campeonato en porcentajes de tres puntos y hoy solo hemos conseguido un 4/17. Nuestro nivel sube y baja como una ruleta rusa, pecamos demasiado de irregularidad.” No obstante, como apunte para los próximos partidos, destacó el trabajo de Papa Diasse, que anotó 7 puntos y 3 rebotes en apenas 14 minutos de jugo. “De cara al futuro Diasse será importante ante la baja de Andy Ogide”, apuntó.

Natxo Lezkano: El entrenador palentino explicó las claves del encuentro. “La clave ha sido no dejarles correr y estar muy duros en defensa. Fue un partido sin ritmo ni acierto. Los dos equipos no solemos jugar así. Nosotros hemos intentado correr, pero no hemos encontrado las ventajas, sobre todo en el primer tiempo. Pero en los días malos también hay que dar la cara, y eso se lo he dicho a los jugadores en el descanso. Adrian Moss ha estado en un buen nivel, como toda la temporada”. Sobre el papel fundamental de Roberto Guerra en el último cuarto Lezcano apuntó, “Roberto está bien y ha jugado más de lo que yo pensaba. Ha tenido la fortuna de meter el triple lejano. Ya dije en la presentación que es un jugador ‘todoterreno’. Nos va a dar experiencia y madurez, y sobre todo comete muy pocos errores”. No obstante, y a pesar de que el equipo ha alcanzado el 50% de victorias en temporada, Lezcano reconoce que el objetivo es ir a por las 14 victorias que dan la salvación. “Ahora toca ir a Málaga y olvidarnos de las clasificaciones. Clínicas Rincón va a ganar más partidos, y no queremos ser los damnificados”.

Palencia Baloncesto: Garrido (4), Xavier (11), Bravo (12), O’Leary (11), Moss (19) –quinteto inicial– Mena (6), Guerra (6), McDermott (3), Leichtweis (0).

C.B. Breogán Lugo: Cobos (1), Feldeine (15), Krabbenhoft (2), Navajas (5), Sales (11) –quinteto inicial– Edu Sánchez (7), Ogirri (10), Bortolussi (0), Manu Gómez (7), Papa Diasse (7).

domingo, 1 de enero de 2012

Cuarta derrota consecutiva de los palentinos

PALENCIA BALONCESTO – UB LA PALMA: 64-67

Luke Sikma acaba con el cuento de navidad de Palencia


Si los resultados hablasen, hoy lo harían acerca del jugador del estado de Washington Luke Sikma. No solo espoleó a La Palma hacia el décimo triunfo con sus 17 puntos, 10 rebotes y 2 recuperaciones, sino que asumió la responsabilidad de guiar en los últimos minutos a un equipo asustado por el ambiente y la presión. Y eso solo está al alcance de los grandes de este deporte. Es difícil asegurar donde está el tope de este jugador, pero con sangre NBA en los genes, se entiende mejor su comprensión de juego, sus fundamentos y su don de técnica individual, al alcance de muy pocos pívots en la liga.

Roeland Schaftenaar postea defendido por Moss. Foto: Fernando Sancho
El cuento navideño de Palencia se encontraba a dos minutos del final con cinco puntos a favor. Nadie podía pensar en nada más que asegurar la octava victoria de temporada en un partido extraño, que estuvo marcado por la efectividad defensiva de ambos equipos, ya que en ningún momento demostraron la gran fluidez en ataque de la que sí han hecho gala en el resto de partidos. Un triple de Carles Bravo parecía poner la puntilla al partido. Con 64-59 en el marcador, el Marta Domínguez se levantó de sus asientos y entonaron un merecido: “Capitán, capitán, capitán”. El jugador catalán merecía ese reconocimiento. Fue el alma de una nueva remontada –no obstante, frustrada por el gran Sikma– con 5 triples anotados y 19 puntos. Los halagos tapaban incluso todos los reproches que ha escuchado en Palencia en los últimos años.

Pero no todos los cuentos terminan con final feliz (para Palencia, lógicamente). Como si de una trama de James Wan se tratara, el muerto resucitó entre el charco de sangre, abrió la puerta y se marchó de la habitación del gas. Allí quedó encerrado Palencia, por lo menos a la vista de la pobre gestión del resultado que demostró en el último minuto. Y entonces sonó una cinta. Era el propio Luke Sikma explicándole a Palencia por qué le había llevado hasta el final del juego con vida, para después anotar 7 puntos en los últimos 3 minutos y conseguir un robo de balón con el 64-66 a favor de La Palma y posesión para Palencia. Decía algo parecido a que un equipo que no sabe cerrar los encuentros cuando tiene la victoria en bandeja, suele perder de manera trágica, ejecutado a sangre fría. En este caso, la de Luke Sikma. Game over.

Y la trama del partido no tuvo más ‘trampa’. Palencia empezó el primer cuarto perdiendo de 15 puntos (13-28). Eso ya había pasado en Tarragona y en otros partidos que también terminaron con derrota para los de Natxo Lezcano. Entre Christian Díaz y Álex López estaban castigando la lentitud de Palencia en la salida de balón, e imprimiendo al juego un ritmo espectacular, que les llevó en apenas 6 minutos a tener una ventaja de 12 (8-20). Roeland Schaftenaar enchufó dos triples para aumentar la sangría y Palencia respiró aliviado cuando sonó la bocina de final de cuarto.

Los niños del colegio de Villada apoyaron al Palencia. Foto: Fernando Sancho
La defensa asfixiante a toda cancha de La Palma era la propia medicina que suele aplicar Palencia. Entonces, se vieron a sí mismos encarnados en el espíritu rival y debieron confundirse para tener un inicio tan nefasto. El segundo cuarto fue otra cosa. Intercambiaron los roles y ahora la defensa presionante la ponía Palencia. Un gran ‘Juanpe’ García ‘secaba’ totalmente a Román Martínez, quien se fue al descanso con los mismos puntos que había anotado en el primer cuarto: 6. Además, el acierto de Bravo y la intensidad defensiva de Ian O’Leary y Michel Diouf (10 puntos y 9 rebotes entre los dos) acercaban peligrosamentEe a su equipo. 32-38 al descanso.

La reanudación siguió un guión muy similar, con Palencia ahogando a La Palma en la pintura y remontando la gran diferencia del primer cuarto. El trío Bravo-O’Leary-Diouf siguió aportando gran parte de los puntos y rebotes de Palencia, que no obstante echaba de menos a su estrella: Jeff Xavier. Su -2 de valoración no se esperaba por los pagos castellanos. Sí su pésimo 1 de 6 en triples, que suele ser la norma para el escolta de Cabo Verde. Tampoco aparecía Adrian Moss, muy discreto con 7 puntos en tres períodos. Y La Palma seguía calentando muñeca, con un perfecto 6 de 6 en tiros libres y Luke Sikma minimizando daños (17-12 en el tercer cuarto).

El final fue emocionante. Con un partido en ciernes ‘a la griega’ (49-50), ambos tuvieron que adaptar su fuerte ritmo a un intercambio de aciertos defensivos y errores en el tiro. Quique Garrido –otro que no tuvo hoy su día– ponía por delante a Palencia por primera vez en todo el partido (51-50), pero Luke Sikma (como no) devolvía la ventaja de nuevo al conjunto palmero. Un intercambio de triples entre Bravo y Óscar Alvarado daba ‘vidilla’ al encuentro, que cada vez se parecía más a un partido de la categoría Leb Oro. Esa pérdida de miedo por los dos bandos puso a Palencia por delante (59-55). Además, en defensa O’Leary aparecía con un tapón espectacular sobre Bonhome que parecía ‘blindar’ el resultado.

Ian O'Leary se lesionó y es duda para el partido de Lleida. Foto: Fernando Sancho
Pero una vez más, un 2+1 salvador de Luke Sikma más una canasta de Álex López, devolvían el empate al marcador (59-59). Con tres minutos por jugarse, Palencia sufrió el infortunio de dos lesiones importantes: Raúl mena por conmoción e Ian O’Leary por problemas en su pierna izquierda. No obstante, una canasta de Moss y un nuevo triple de Carles Bravo ponían el 64-59 en el marcador. Después, ya saben, sonó la cinta y apareció la voz enlatada de Luke Sikma. Con 7 puntos fue el ejecutor de un Palencia dubitativo que tuvo miedo a ganar, y de regalo se llevó una derrota. Román Martínez colaboró con dos tiros libres anotados y con 30 segundos por jugarse, un robo de Sikma en línea de pase entre Garrido y Moss dejó al Palencia definitivamente en la cuneta. Finalmente, un triple lejano de Xavier pudo llevar el partido a la prórroga, pero no entró. Victoria importantísima para el equipo canario que cierra 2011 en cuarta posición y con un colchón de dos victorias sobre el último puesto de Playoff (Girona 8-8). Por su parte, Palencia cosecha la cuarta derrota consecutiva y ve ya de lejos su gran inicio de temporada.


Declaraciones:

Carlos Frade:
El técnico canario destacó el gran trabajo de su equipo. “Tenemos ambición y ganas de hacer las cosas bien, y estamos demostrando un gran esfuerzo”. Además, explicó que la defensa a toda cancha que puso su equipo en práctica durante gran parte del partido “Forma parte de nuestra identidad. Desde el minuto 1 hasta el 40 de todos los partidos este equipo defiende con la misma intensidad”. Sobre el gran partido del pívot Luke Sikma valoró su compromiso y el robo de balón en la última jugada, y no quiso irse sin felicitar a Palencia. “Son un equipo muy serio, trabajador y que tiene grandes conceptos de baloncesto. Si entra o no entra el último tiro son cosas del juego"

Natxo Lezcano: “Hemos salido muy mal desde el principio, con muy poca agresividad y ellos muy veloces, con mucha intensidad. En defensa nos han hecho ir a remolque hasta el final del partido. Después nos hemos entonado atrás, y hemos hecho una gran defensa que nos ha permitido remontar, pero al final no hemos sabido ganar. Sikma ha hecho un partidazo y hay que felicitarle”. Además, el técnico vitoriano explicó que el equipo había llegado demasiado cansado física y sicológicamente al final del encuentro, y le pidió a 2012 “intentar acabar bien la temporada, con un resultado que deje satisfechos a la afición y al equipo”.

Palencia Baloncesto: Garrido (3), Xavier (6), Konate (3), Moss (9), Diouf (7) –quinteto titular– Mena (4), ‘Juanpe’ García (4), Bravo (19), O’Leary (9).

UB La Palma: Díaz (9), López (6), Martínez (9), Peña (9), Sikma (17) –quinteto titular– Alvarado (5), Arrocha (0), Bonhome (0), Domínguez (0), Konate (0), Schaftenaar (12).

Crónica: Fernando Sancho

sábado, 17 de diciembre de 2011

Se rompe la gran racha de los palentinos


Palencia Baloncesto – Menorca Bàsquet (67-71)

Menorca asalta el ‘Marta Domínguez’ en un genial último cuarto

Se terminó la racha de victorias consecutivas en casa del Palencia. Esta noche el conjunto de Natxo Lezcano se arrugó en los momentos finales y dejó escapar un partido que tenía en el bolsillo. Menorca, por su parte, supo gestionar con más temple las últimas posesiones y aprovechó la profundidad de banquillo para llevarse una victoria importantísima fuera de casa. Ya es la tercera consecutiva, después de las conseguidas en Burgos y en La Palma, lo que sitúa a los hombres de Chema Berrocal a solo una victoria de los líderes de la competición de los humanos: Burgos y Lleida. Es decir, de los equipos que no son Canarias, que ya compite en otras lides.

El noveno triunfo de Menorca se fraguó a partir del segundo cuarto. En el primero salieron dormidos, dando la sensación de estar todavía calentándose de la helada castellana. Aguantaron hasta el empate a 6, pero después se dejaron ir cediendo una desventaja de 12 puntos (17-8) en el minuto 6 de partido. No podía ser. Palencia iba en proyección de 120 puntos ante el mejor equipo defensivo de la competición. La sangría se frenó en el 22-10 de final de cuarto. Ni Otegui, ni Oliver Arteaga eran capaces de parar las embestidas de un inspiradísimo Adrian Moss -8 puntos en el primer cuarto- y del ‘Gran Capitán’ Carles Bravo, autor de 7 puntos.

Los 18 puntos de Adrian Moss no fueron suficientes paar evitar la derrota de Palencia. Foto: Fernando Sancho

En el segundo cuarto el partido mutó a soporífero. Posesiones largas al borde de la bocina y muchísimas imprecisiones por parte de los dos equipos. Era el partido que le convenía a Menorca, a tanteador bajo. Los baleares redujeron la diferencia a 6 de la mano de Dani Pérez y en Palencia tan solo aparecía a fogonazos Ian O’Leary, que siempre disputaba el rebote ofensivo a los pívots insulares y sacaba buenos réditos. Al final de la primera parte consiguió 12 puntos y 7 rebotes, que unidos a los 16 puntos de Moss mantenían a Palencia por delante (37-29). En Menorca brillaba Dani Pérez por su dirección y anotación (8 puntos).

No obstante, ambos equipos se animaron tras el descanso. David Navarro y Arteaga acercaban a su equipo a solo tres puntos (41-38), pero Palencia volvía a marcharse gracias a un 2+1 de Kyle Swanston –sigue en el equipo por la baja de Jeff Xavier– y el coraje del californiano O’Leary. Varias acciones positivas de Andreu Matali acompañadas de un triple del hoy irregular Jorge Jiménez, ponían el 48-44 en el marcador, pero un triple de Swanston y dos acciones espectaculares de O’Leary, machacando el aro balear, devolvían el partido a las ventajas del primer cuarto (55-46). Sin embargo, Menorca aplicó la lógica del razonamiento al juego y no desesperó. Siguieron los balones en la zona a Arteaga, que jugaba con inteligencia forzando personales de Palencia, y apareció el eléctrico Marc Blanch para reducir la sangría (57-50 al final del tercer periodo). Palencia no estaba defendiendo demasiado. Michel Diouf apenas jugó 10 minutos hasta el último cuarto y los ‘morados’ vivían de las asistencias de Mena (5) y la brega en la pintura de O’Leary: 14 puntos y 11 rebotes –7 de ellos ofensivos–.

Kyle Swanston lanza un triple ante la oposición de Matali. Foto: Fernando Sancho


El último período certificó y dio fe de un calamitoso Palencia Baloncesto al que no le salió nada en comparación con los otros tres cuartos, y ensalzó la figura de un incógnito hasta el momento: Roberto Morentín. El pucelano escenificó el horroroso 2 de 12 en tiros de dos de Palencia en este cuarto asegurando los rebotes defensivos y anotando un triple que metió definitivamente a Menorca en la pomada (62-57). Los de Berrocal hacían el trabajo de la hormiguita, poco a poco pero sin descanso. El banquillo era infinito. Salía Otegui y entraba Arteaga; se iba Matalí y Moncasi le sustituía. Y así iban cansando poco a poco a los palentinos. Moncasi se merendó fácilmente a Renan Leichtweis –no está siendo su temporada–, forzándole personales en ataque y defensa, pérdidas de balón y tiros horrorosos. Solo el orgullo de Quique Garrido y Carles Bravo aparecieron al rescate. Adrian Moss estaba ‘fundido’, y en ocasiones no llegaba a la canasta rival. Le pesaron mucho los 32 minutos ‘pegándose’ en la zona con pívots que le sacaban dos cabezas.

En estas circunstancias Palencia no se dio cuenta, pero el partido estaba igualado a 65 puntos. Y solo quedaban 90 segundos. Muchas imprecisiones en el tiro, despropósitos deslavazados desde cualquier parte en forma de ‘mandarinas’, pases que no encontraban destino, etc. Es decir, un desastre. Y Menorca no estaba dispuesto a desaprovechar tal circunstancia. Apareció en los momentos clave el probablemente mejor jugador exterior nacional de la competición: David Navarro. Una canasta acrobática seguida de un robo de balón y posterior mate ponía a Menorca por delante por primera vez en el partido (65-67). El resto fue sencillo. Palencia se deshizo completamente y se dedicó a hacerle faltas a Dani Pérez, que encima estaba exquisito desde el 4,60 (7 de 8 para un total de 16 puntos). ¿En ataque? Se puede decir que intentaron remediarlo, pero un ‘airball’ de Swanston y una asistencia de Ian O’Leary a un hombre invisible que pululaba por la cancha dieron al traste con cualquier oportunidad. Lezcano se la había jugado con tres ‘pequeños’: Garrido-Mena-Konate. El experimento no funcionó, y Menorca terminó confirmando su mayor temple en los momentos calientes del partido y la superioridad en el fondo de armario. Es un escándalo que Moncasi juegue solo 14 minutos y Otegui 16, pero por ahí pululan un tal Arteaga y un tal Morentín, y a cada rato uno de los cuatro se activaba. Por algo se comenta que tienen uno de los mejores juegos interiores de la competición… Victoria de experiencia, coraje y temple para Menorca, y Palencia que no ha podido dar definitivamente el golpe encima de la mesa, y terminará el año contra dos regalitos de navidad llamados Socas Canarias y Baloncesto La Palma. Casi nada…

Declaraciones:

Chema Berrocal: El técnico balear destacó la pelea de su equipo hasta el último minuto ante uno de los rivales más complicados de ganar en casa. “Mi valoración es positiva, como siempre que se consigue una victoria. Por el equipo que teníamos enfrente era un partido muy duro, pero esta vez hemos jugado los 40 minutos muy concentrados en una de las canchas más difíciles de la competición. Hemos logrado parar bien a Moss en el último cuarto y hemos aprovechado nuestras ventajas en el juego interior. Hemos marcado la distancia en defensa.”

Natxo Lezcano: El técnico palentino no fue duro con sus jugadores y destacó “la labor seria” de los suyos en defensa y rebotes. “Hemos dominado el encuentro, aunque no de forma abrumadora. Estoy muy satisfecho por el trabajo realizado, pero no hemos culminado en los últimos cuatro minutos. No encontrábamos la manera de anotar. Hemos tenido miedo a ganar y Menorca lo ha aprovechado. Además, el vitoriano reconoció la influencia del cansancio de Adrian Moss en el último período y quiso recordar la baja importante de Jeff Xavier. “Hemos notado la baja de Jeff Xavier y hemos tenido que jugar de otra manera. Lógicamente, de tener un hombre que anota 20 puntos a no tenerlo hay una diferencia, pero ya contábamos con ello.”

Palencia Baloncesto: Mena (2), Carles Bravo (15), Swanston (9), O’Leary (14), Moss (18) –quinteto titular– Garrido (4), Konate (3), ‘Juanpe’ (0), Diouf (2), Leichtweis (0).

Menorca Básquet: Jiménez (6), Navarro (12), Matali (3), Otegui (1), Arteaga (13) –quinteto titular– Dani Pérez (17), Bas (0), Blanch (6), César Bravo (1), Morentín (10), Moncasi (2).

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Sacramento Kings: A despedirse dignamente

La crisis apremia. Y este puede ser el último año de existencia de un equipo histórico como los Kings. O por lo menos, su última campaña en la capital californiana de Sacramento antes de mudarse al sur estatal, rumbo a Anaheim. La trayectoria del club puede definirse como itinerante. Fueron los Royals de Rochester en 1945, y más tarde viajaron por Cincinnati y Kansas City-Omaha, hasta asentarse definitivamente en Sacramento en 1985. Un único título les avala, el que consiguieron en 1951. Su historia reciente está marcada por aquella final de conferencia contra L.A. en 2002, la que muchos consideraron como el mayor robo de la historia del deporte. Dick Bavetta sabe algo de aquello.

Los hermanos Maloof consiguieron salvar al equipo sobre la bocina la pasada temporada, pues la compra por parte del dirigente de NHL, Henri Samueli, dueño de los Ducks de Anaheim, se truncó en el último minuto. Incluso, en el registro de los equipos aparecían ya los Anaheim Royals para la presente temporada. Muchos pensaron que el último partido iba a ser contra Los Lakers, precisamente, en el rebautizado Power Balance Pavillion (el Arco Arena de siempre con distinto nombre). Era el destino. Terminar contra el gran rival. El 13 de abril Los ‘paletos’ habían preparado todo el parapeto. Incluso, el final tenía toda la lógica del mundo: Kobe Bryant remontando en el último minuto para quitarles el caramelo, como siempre. Pero una especie de milagro desbloqueó todo aquello.


El 3 de mayo David Stern confirmó que Sacramento Kings seguía un año más. No obstante, lejos de ser un cheque en blanco, aquella noticia era solo un espejismo. ¿Por qué? Porque la NBA les pide tener un pabellón nuevo. A principios de abril, el club vendió los derechos del pabellón Arco Arena al consorcio Power Balance, que en la actualidad está en quiebra. Pero no es suficiente Si no encuentran un aval pronto o alguien se hace cargo de la construcción de ese pabellón –tienen de plazo hasta marzo– no les quedará más remedio que mudarse. Esa es la gran barrera de difícil superación para los Kings: la liquidez. Los Maloof no encuentran inversión en el entorno de la ciudad y el equipo tampoco levanta pasiones en lo deportivo. Esta conjunción ofrece un panorama poco halagüeño y la sensación de estar viviendo lo que otras ciudades históricas de baloncesto como Vancouver o Seattle ya vivieron en el pasado. Al parecer, la salida hacia Anaheim no acaba de convencer a los tres equipos que operan en el mercado radial del sur de California, véase: Clippers y Lakers en Los Ángeles, y Warriors en la cercana bahía de Oakland, San Francisco. Éstos reclaman que un cuarto equipo en tan poco territorio desestabilizaría el equilibrio comercial de cada franquicia.

Sin embargo, los Kings necesitan dinero para continuar, y difícilmente renunciarán al patrocinio por parte del dueño de los Ducks, o de quien sea. Han sobrevivido a una posible reducción de franquicias post lockout –tema que finalmente no se puso sobre la mesa de negociación, pero sobre el que debatieron los expertos en la liga–, pero apenas pueden soportar la carga salarial de pagar en nómina el 85% del tope salarial que exige el nuevo convenio, que supondría cerca de 44 millones de dólares. De hecho, son el equipo que menos dinero paga en salarios junto con los Hornets (tienen comprometidos unos 40 millones actualmente) y podrían ser uno de los grandes beneficiados del nuevo impuesto de lujo, que grava entre un 50% y un 300% –en casos muy flagrantes– a los equipos que se excedan del límite salarial con respecto al anterior convenio. Por eso, el reparto del fondo de compensación les beneficiaría, hasta cierto punto. Es innegable que económicamente el club está al borde del colapso, y unos cuantos millones de dólares no solucionarían prácticamente nada. La situación real es la siguiente: los hermanos Maloof asumieron en 1999 una deuda de 77 millones de dólares que no para de crecer, y su franquicia de hoteles y casinos en Las Vegas corre serio peligro. Incluso, hace dos temporadas tuvieron que ‘desarmar’ su proyecto WNBA, las Sacramento Monarchs. De momento, Bob Cook, propietario minoritario del equipo, está en la ruina y va a tener que desprenderse de su parte del pastel. Aunque los Maloof han desmentido que este problema les afecte a ellos, lo cierto es que es difícil que puedan asumir más cargas fiscales por la deuda acumulada. Otro empresario californiano, Ronald Burkle (figura en el puesto 400 de la lista Forbes), dueño de cadenas de alimentación, una empresa petrolera y parte muy importante del lobby demócrata de apoyo a Hilary Clinton –se calcula su fortuna en 3,2 billones de dólares– también ha sonado como posible comprador del equipo. Sea quien sea, la viabilidad en Sacramento parece imposible, después de todos estos datos. Con la salida de Sacramento en mente, ahora toca analizar cómo será la previsiblemente última temporada de los Kings.

En el apartado deportivo, el equipo se debate en una continua regeneración, que año tras año les convierte en favoritos para la lotería de los rookies. Lejos quedó la época dorada de principios de 2000, con jugadores como Webber, Divac, Stojakovic o Jason Williams, y desde entonces el equipo ha ido perdiendo uno a uno a todos sus eslabones: Mike Bibby, Gerald Wallace, Ron Artest y Brad Miller. La última vez que llegaron a playoff fue en 2006 para caer en primera ronda contra San Antonio Spurs por 4-2.

Desde entonces, encadenan records negativos año tras año, apenas superando las 20 victorias en liga regular. Con una temporada reducida de 66 partidos, veremos si son capaces si quiera de alcanzar esa cifra de las 20 victorias. Para ello, deben confiar en su buque insignia: Tyreke Evans, y en su salud, siempre dudosa debido a problemas graves de fascitis plantar. Paul Westphal debe equilibrar un banquillo joven, además, que apenas llega a los 25 años de media. La marcha de Samuel Dalembert, agente libre que cobraba 13 millones, ha obligado a los Kings a hacerse con un par de contratos altos para compensar ese desequilibrio salarial, como son el de Chuck Hayes y John Salmons. Juntos cobrarán algo más de la ficha de Dalembert. John Salmons 8,5 millones por temporada y Hayes algo más de 5 millones, pues ha firmado como excepción de nivel medio. Pueden aportar defensa interior, en el caso de Chuck, y ráfagas de anotación irregular, en el caso de John, que por cierto vuelve a casa tras su discreto periplo por Milwaukee. Por lo demás, se especula con la salida hacia New Jersey Nets por parte de Demarcus Cousins, uno de los mejores pívots rookies la pasada temporada, y del propio Tyreke Evans hacia los Knicks. Estos rumores podrían ser infundados, pues lo que el equipo necesita es pagar más salarios, no deshacerse de la ficha de dos rookies (contractualmente hablando). Podrían estar interesados en varios agentes libres como Nick Young y Andrei Kirilenko para alcanzar ese 85% del límite salarial.

De todas formas, en la actualidad el equipo presenta un desajuste en la dirección. Cuentan con Evans y Beno Udrih, dos grandes anotadores pero que no dan el perfil de director clásico. La llegada del rookie Isaiah Thomas (nada que ver con el Bad Boy) es una incógnita. Gran anotador en los Huskies de Washington, su juego y su físico se asemejan mucho al de Nate Robinson. No parece ser el perfil de director que necesita Sacramento.

Precisamente, incógnita también será el juego exterior. La renovación de Marcus Thornton debe asegurar un buen caudal de puntos por partido, pero resulta que Sacramento drafteó a un jugador de ese perfil: Jimmer Fredette, y se hizo también con el ya citado John Salmons, por lo que el concurso de egos está asegurado. En teoría, Thornton parte por delante de ellos, pero la necesidad real de un nuevo ídolo blanco nacido en EE.UU en la liga –disculpen la comparación Larry B. y John S.– puede darle toda la responsabilidad a Fredette. Kevin Durant ya lo ha bautizado como “el mejor anotador del mundo”, pero en Rucker Park también se prodigan grandes muñecas y eso no es ninguna garantía para triunfar en la NBA. Por tanto, el reto de Jimmer será desbancar a otros ídolos encumbrados antes de tiempo como Wally Szczerbiak, Kyle Korver o J.J. Redick. Su juego es comparable al de Jaycee Carroll. Ambos son mormones, con una técnica de tiro exquisita, buena lectura del juego ofensivo y capacidad para generarse sus propios tiros. Los dos anotaron más de 2.500 puntos en la NCAA, pero no superan el metro noventa, lo cual es un gran hándicap en la NBA.

En la posición de alero el equipo sigue contando con el veterano Francisco García, sólido como pocos en defensa, con buena mano en el tiro exterior, pero con un historial de lesiones considerable; y han drafteado a Tyler Honeycutt, un jugador del estilo de García, con un físico privilegiado (pura fibra), aunque quizá demasiado ‘Betty Spaghetti’. Vamos, que necesita comerse unos buenos platos de esos que no come ahora Eddy Curry. Proviene de la universidad de UCLA y en principio aparece como uno de los ‘tapados’ del equipo. Fue segunda ronda del draft y destaca por sus largos brazos, su espectacularidad en los mates y por la defensa, que falta le hace al equipo.

Jimmer Fredette, Tyler Honeycutt e Isaiah Thomas. Los tres 'rookies' de los Kings para la temporada 2011-2012.

En la pintura, parece que es donde más garantías ofrece el equipo, de momento. La llegada del ala-pívot JJ Hickson desde Cleveland a cambio del alero Omri Casspi, le ofrece a Sacramento un equilibrio en la pintura. La pasada temporada asumió todo la responsabilidad de guiar a los Cavs. Puede anotar fácilmente y destaca en el aspecto reboteador (14-8 la pasada campaña). Cousins consigue un socio ahí y dos jugadores como Hayes o Jason Thompson parecen buenos recambios para asegurar la decencia defensiva (Hayes sobre todo) y el talento y la brega en la pintura (Thompson). Sin embargo, adolecen de un ‘perro grande’. Demarcus es lo más parecido, pero no es un siete pies, y el ‘sophomore’ Hassan Whiteside apenas cuenta con la confianza del entrenador.

Pero que nadie se lleve a engaños. El equipo tiene talento, pero le falta un líder, un jugador franquicia que les guíe a playoffs. De momento, Evans no lo ha logrado en sus dos años en la liga, ni se ha acercado. El equipo es un equipo perdedor por concepción, y Westphal tampoco aporta soluciones desde el banquillo. Habrá que ver cómo se adaptan Fredette y Honeycutt y si Tyreke Evans asume definitivamente el papel de estrella, para saber si Sacramento puede montar una franquicia competitiva, aunque sea a partir del año que viene en Anaheim.

Quinteto: Udrih, Evans, García, JJ Hickson, Cousins.
6º hombre: Fredette/Thompson.
Altas: JJ Hickson (Cavaliers), Chuck Hayes (Rockets), John Salmons (Bucks), Jimmer Fredette (R-Brigham Young) Tyler Honeycutt (R-UCLA), Isiah Thomas (R-Washington Huskies), Lawrence Hill (FA-Texas Legends), Adrian Oliver (FA-Aris Tesalónica).
Bajas: Omri Casspi (Cavaliers), Pooh Jeter (FIATC Joventut), Samuel Dalembert (FA), Marquis Daniels (Boston Celtics), Darnell Jackson (FA), Jermaine Taylor (FA).
Previsión: Fuera de Playoffs (20-46).

martes, 13 de diciembre de 2011

Jugando a la Play Station


Jugando a la Play Station

“La NBA es cada vez más negocio y menos deporte”, decía Pau Gasol esta semana. El ala-pívot de Sant Boi de Llobregat se ha sincerado. No es una salida de tono como tal, ni un exabrupto por rencor, ni siquiera una licencia literaria. Pau no necesita más dinero de Los Ángeles, ni más fama, ni por supuesto vivir en un mundo irreal. Pero seguramente exija respeto con estas palabras. Cuando una superestrella de este calibre se mueve en la NBA, el mercado se renueva y todos ven moverse rondas del draft, jugadores fracasados, jóvenes promesas, etc. de un lado a otro. Los topes salariales se desequilibran, las ‘amnistías’ comienzan a aparecer, todo se descontrola. Realmente, esto siempre ha pasado en la NBA, pero nunca a los niveles de esta temporada. El ‘lockout’ ha dejado solo dos semanas para negociar todo un plan anual, y las prisas, que no son nunca buenas consejeras, están alumbrando traspasos calamitosos que más tarde darán lugar a digestiones pesadas.

Solamente un dato. El viernes 9 se abrió el nuevo marco de contratación. Pues bien, en tan solo 4 días ha habido, y no se me asusten, ¡259 contratos! Lógicamente, para ser precisos, habría que desglosar entre traspasos entre franquicias –un total de 68–, jugadores que firman para probar en los campos de entrenamiento, nuevos contratos a los rookies, agentes libres, etc. Pero hay detalles tan vomitivos que realmente da vergüenza hasta saber que se están llevando a cabo. Un traspaso muy curioso que tuvo lugar el primer día de fichajes: Milwaukee Bucks fichó a Keyon Dooling –aquel prometedor base que perdió en Lisboa ‘99 la final del Mundobasket juvenil contra nuestros Juniors de oro– y obtuvo una segunda ronda de draft de los Boston Celtics a cambio de, agárrense los machos, los derechos del alero ¡Albert Miralles!

…Poco que añadir. Albert Miralles es un jugador de 29 años que se formó en la cantera de Joventut de Badalona y que probó las mieles del sistema universitario estadounidense en Indianápolis y Forth Wood. Fue drafteado por Toronto Raptors en el año 2004 en el puesto número 39 de segunda ronda, e inmediatamente sus derechos pasaron a Miami Heat. Pero jamás ha pisado una cancha NBA en competición oficial. Sin embargo, después de 7 años, sigue siendo un cromo válido para traficar en aquella liga. Ahora juega en el Angélico Biella de la Lega italiana, pero Boston tiene su cromo en Estados Unidos. Con él puede negociar y trapichear todo lo que quiera. Con este dato entendemos más las declaraciones de Gasol, que observa atónito como su compañero de equipo y amigo Lamar Odom se va a Dallas Mavericks a cambio de nada, solo para aligerar la carga salarial del equipo, como puede llegar a entrar él mismo en hasta tres traspasos distintos cada día, etc. 

Pau Gasol y Chris Paul luchan por un balón. Los General Manager de la NBA luchan traficando con sus contratos. Foto: Agencia EFE


En estas circunstancias, es difícil entender algo o intentar explicar las intenciones reales de los General Managers de aquella liga. A mí se me ocurre que piensan que a la NBA se juega como a un juego de la Play Station, haciendo traspasos caprichosos para tener el equipo con más All-Star y que más pueda fardar en las pistas. Ahora se han puesto de moda los ‘Big Three’. Sin problemas. Unas pocas horas de juego para planear los traspasos y las vidas de los jugadores en una incógnita existencial, en una encrucijada entre lo honorable y la desfachatez de comprobar en sus propias carnes los efectos más perniciosos de ser carne humana, simple mercancía, tráfico de trabajadores. Cobran mucho dinero a cambio, dirán algunos. Pero se convierten en cromos que viajan de un lugar a otro dependiendo del capricho de sus dueños. Todo esto está permitido. Por todo esto se han estado peleando durante meses sindicato y patronal. Parecía legal la defensa de Billy Hunter y Derek Fisher a los jugadores. Pero viendo los efectos del cierre patronal, a veces es difícil pensar si no hubiera sido mejor que no hubiera comenzado la temporada…