jueves, 18 de agosto de 2011

Mi predicción

Probablemente, no se recuerda un 12 final tan apretado en la selección. El puesto seguro lo tienen algunos, y una lesión de última hora cerraría cualquier debate sobre el último corte. Pero en condiciones normales, y a solo dos semanas del comienzo del Eurobasket, saber lo que va a hacer Scariolo con el último descarte es un auténtico enigma.

Yo me voy a arriesgar a hacer una predicción esta tarde. Me basaré en necesidades reales del equipo y rendimiento individual.

Para mí, y en contra de la versión oficial, Víctor Sada es intocable. No solo por el problema otros años con uno de los dos bases (Calderón o Ricky), y que esté él para asegurar una rotación eficiente, sino porque estoy convencido de que tendrá mucho basket que aportar y mucha cabeza para templar momentos calientes. Es un jugador que ha ganado una Euroliga, que tiene muy buen feeling con Sergio Llull, en una segunda línea de batalla igual de importante que la primera, y que aparece como uno de los tesoros físicos para afrontar el campeonato de los 11 partidos en 18 días. Debe estar.

Por tanto, configuro mi lista de point guards y guards: Calderón, Ricky, Sada; Llull, Navarro.

Después aparecería el puesto de Small forward, un puesto clave para el esquema de juego de Scariolo. Ahí tenemos a Rudy y a San Emeterio, dos auténticos fuera de serie. Apuesto por ellos claramente.

En el puesto de alero, hay un alero puro, Carlos Suárez y un forward - power forward: Víctor Claver. No es que desconfíe de su aportación esta temporada, pero sí es verdad que lo veo mucho menos concentrado que el resto de jugadores, como si no estuviera al nivel físico necesario. Por otra parte es normal, dado su precario estado de salud durante esta temporada, en la que se ha perdido casi la mitad de la competición. Me genera muchas dudas y para mí, es el descarte claro de la selección.

Forwards y Power Forwards: Rudy, San Emeterio, Carlos Suárez.

Y para terminar, los cuatro pívots, grandes físicos todos ellos y para mí, suficientes en la rotación interior. Si hubiera algún problema, yo personalmente confiaría más en un hipotético Carlos Suárez de '4', por su mejor intensidad defensiva, en detrimento de mi favorito para el descarte, Víctor Claver.

Centers: Felipe Reyes, Serge Ibaka, Pau Gasol, Marc Gasol

Creo que este sería el equipo con más sentido de todos. No obstante, como ya he dicho, el debate actual incluye a Víctor Claver, pero también a Sada, a Llull, a Suárez y a San Emeterio. Cinco jugadores por una última ficha. Mi predicción ya está hecha: Víctor Claver fuera de la lista de 12.

Veremos qué tiene preparado Scariolo...

miércoles, 10 de agosto de 2011

Se acabaron los complejos


EL CONVIDADO DE PIEDRA




Definitivamente, desde esta tarde Serge Ibaka ya juega con el equipo más grande del baloncesto FIBA: la selección española. Ahora ya podrá aprender todos esos trucos que le deben enseñar los hermanos Gasol, mucho más experimentados que él, pero no por ello más superdotados en cuanto a potencial y calidad de juego.

El congoleño, recientemente nacionalizado español, ha demostrado ser la pieza maestra que le faltaba a este 'Dream Team' europeo que es el equipo español. Y lo ha hecho en un sorprendente sencillo encuentro de preparación frente a Francia, solventado por 24 puntos a nuestro favor (77-53). Serge ha anotado 9 puntos y ha puesto 3 tapones saliendo desde el banquillo, pero su intimidación defensiva y sus inmensos brazos han resultado claves para obstruir a Turiaf, Noah, Pietrus, etc. Los galos no han sabido cómo parar su velocidad en transición y no han encontrado ningún tiro cómodo delante de 'Ibloka', el ranking número 1 en 'gorros' en la NBA.

Con él en cancha se acaban los debates eternos acerca de la rotación española en la zona. A partir de hoy, el congoleño de 21 años, 2,08 metros de altura y más de 2,20 metros de envergadura, cerrará por una década mínimo (esperemos) el eterno debate sobre la solvencia del tamaño de los jugadores interiores de España.

Se estrena en este equipo, al igual que lo hacía hoy el también descartado Xavi Rey, otro jugador que ronda los 2,10 metros y que a sus 24 años promete ser un buen duo de futuro en la pintura con Ibaka o Marc Gasol (esperando la llegada del mejor jugador del Europeo Sub-20 y actual campeón de Europa en esa categoría, Nikola Mirotic).

Estos jugadores más otros pívots nacionales de gran proyección como Pablo Aguilar, de '4' abierto, o Víctor Claver asumiendo en la selección una posición de ala-pívot mucho más intenso defensivamente, intentarán hacer olvidar a Pau y Felipe, jugadores de alta calidad pero ya en los 31 años y con pocos campeonatos de futuro para compartir, lógicamente

Ricky se vuelve a divertir

Y esa es la noticia. Más allá de estadísticas (solo 2 puntos), Ricky Rubio ha dado algunos retazos de su actual estado de ánimo, como el pintor que un día despierta y proyecta una obra sorprendente para el deleite de los demás.

Su futuro en las canchas de Minneapolis con la elástica de los 'Wolves' de Minnessotta coloca a Rubio en el lugar que merece por su potencial, la NBA, y a su vez, eleva su motivación y sus ganas por reencarnarse en Pete 'Pistol' Maravich y revolucionar en positivo a su equipo desde la segunda unidad (la que nunca gana los partidos pero sí la que puede no perderlos).

Y ahí parece que tanto Ricky como Serge aportarán toda su calidad para darle otro ritmo de juego al conjunto que dirige Sergio Scariolo y, por qué no, aumentar el espectáculo sobre la cancha.

El grado de compenetración de ambos jugadores debe ir creciendo, y con ellos, el compromiso de otros jugadors como Carlos Suárez, Víctor Claver o Sergio Llull, monstruosos del baloncesto, pero demasiado presionados por la mala actuación española en el pasado 'Mundobasket' de Turquía.


Ahora, con 20 días por delante para seguir mejorando y encontrándonos a nosotros mismos, España deberá olvidar su fracaso en Turquía e imponer toda su remozada potencia interior en un campeonato que se presenta durísimo ante rivales de la talla de Serbia, Lituania o la propia Francia, pero que debe darnos el nivel real de este equipo, que buscará por derecho propio reeditar su reinado en el Viejo Continente. Como aquel 20 de septiembre en Katowice, Polonia...


jueves, 28 de julio de 2011

Genética y mestizaje


Blake Griffin. 22 años. El de Oklahoma es hijo de Tommy Griffin, ex jugador de baloncesto afroamericano de origen haitiano; y de Gali, profesora en una escuela de negocios, caucásica, pelirroja y de origen británico. Mide 208 centímetros y pesa 113 kilos. Le apodan en la liga NBA 'El Cyborg', y razones no les faltan. Una fuerza física fuera de lo común que en una temporada ha puesto las leyes de la genética a sus pies en el mundo de la canasta.



La cabeza no para de darme vueltas acerca de algo: la genética.
Varios hechos me hacen reflexionar en torno a este tema y recuerdo inmediatamente una colección de imágenes y 'flashbacks' que se vienen rápidamente a mi mente: 1, un chico de Valladolid con el que jugamos un partido de fútbol sala. Sólo tenía 11 años y nosotros en torno a 18, pero chocar con él en el campo dolía, y mucho. Era fuerte como una roca. Raza negra.

Si busco otro ejemplo, un chico de 45 años también en esa misma ciudad. Las canchas de mi facultad como testigos y su capacidad atlética intacta... después de varios meses sin hacer absolutamente ningún tipo de ejercicio, según él. Eso sí, cervecero era un rato. Procedía de la República Democrática del Congo (antigua Congo Belga). Jugaba sin camiseta y tenía todos los abdominales marcados. Simplemente increíble.

Son solo dos casos sobre los que basar algo tan enorme como una teoría genética. Por tanto lo reduciré solo y humildemente a un acto de reflexión. Un último ejemplo.



Ussain Bolt. Recordman de los 100 metros lisos en los JJ.OO. de Pekín 2008: 9.58. En solo unos pestañeos humanos (y unas zancadas extraterrestres) consiguió saltarse las predicciones científicas que colocaban esta marca sobre el 2030. 20 años de evolución rotos por la genética.

Estos logros están empezando a ser analizados por la ciencia. Según un estudio publicado en 2008, los jamaicanos tienen un adn especial, un tipo de gen llamado 'Actinen A' que les permite contraer más fácilmente las fibras rápidas de las piernas. El estudio del profesor Errol Morrison, Presidente del Instituto Tecnológico de Kingston (Jamaica), intentaba encontrar la causa por la que los atletas jamaicanos copan continuamente los podios de las pruebas de velocidad en los mundiales y juegos olímpicos. Una razón genética parece ser la razón.

Otros deportistas pueden ser casos de esta superioridad genética, pero sospechosamente comienzo a asociar deporte y esclavismo. Ante las pocas o nulas posibilidades de progreso en sus países, muchos chicos jóvenes de raza negra buscan ganar algo de dinero en Europa y Estados Unidos a través de una red de competiciones que los obliga a llevar a su cuerpo a límites poco éticos. Es una prueba de la explotación asociada a la exhibición de los cuerpos. Una situación totalmente normalizada, ya que en la era del capitalismo es fácil poner un puñado de dólares en el bolsillo de esos jóvenes y hacerles creer que no están siendo manipulados.

Pero todo tiene un origen, y ese no es otro que el continente mágico: África. Debido al mercado triangular de las colonias desde el Siglo XVI, Norteamérica y el Caribe se han repoblado de población africana que a su vez se ha mezclado con la población aborigen de esos lugares y los inmigrantes europeos y sudamericanos llegados hasta allí. Este mestizaje ofrece milagros como Brasil, República Dominicana, las costas del oeste de Ecuador... todas ellas con un denominador común: la raza negra.

Y esto solo se ha conseguido debido a la crueldad humana europea. La raza caucásica creyó que el mundo podía ser dominado en base a criterios económicos y se equivocó. No obstante, y sin quererlo realmente, iban a poner facilidades a la evolución humana que de otra manera nunca hubiera avanzado tan rapidamente.

En la era antes de las máquinas, contar con materia prima humana de alto rendimiento era la clave para poder facturar grandes cantidades de dinero y dominar el mercado mundial de la alimentación, del textil o de las explotaciones mineras.

La población africana que se repartió alrededor del mundo para esta labor se convirtió automáticamente en la dominadora genética de todos esos lugares. Culturalmente se produjeron choques muy fuertes entre los blancos y los negros: los poseedores de las llaves capitalistas del sistema y los poseedores de la llave del génesis frente a frente. Hoy en día la población afroamericana alcanza los 38 millones de personas en Estados Unidos y su lucha por habitar un territorio que les pertenece generacionalmente igual o incluso con más derechos que a la población blanca continua en el sur del país. La película-documental del director Michael Moore, Bowling for Columbine, describe a la perfección el miedo étnico a una raza superior que provocó el boom de las armas en Estados Unidos y un afan desorbitado por defender sus casas y sus territorios de esos colonos, a los que discriminaban de su sistema educativo, expulsaban de sus lugares de rezo, de sus fiestas y de sus medios de transporte.

Debía ser muy chocante ser virtualmente 'superior' a ese negro en posesiones y riquezas, y olvidar cínicamente que los habitantes del lecho fluvial del Nilo levantaron un valle de pirámides de una riqueza muy superior a toda la ciudad de Nueva York.

Vuelvo a la imagen del principio. Ese chico mestizo, de pelo rojo como el fuego, pecoso, negro de espíritu, mezclado.

Él, como nosotros, nació en Somalia, Etiopía, Eritrea... somos hijos de África, la madre que ha sido tan maltratada. Y de nada vale aislarnos monogamicamente en el miedo a mezclarnos, a cerrar fronteras, a insultarles con visados de vuelta, a no reconocerles que son ciudadanos igual que nosotros, a ser tan ignorantes de no aprovechar todo su gran valor, integrarlos con nosotros y crecer con sus saberes, con su filosofía sencilla de vida y el respeto que se percibe al sentir su presencia.

Sobrevivirán por siempre, lo llevan haciendo toda la vida en condiciones muy duras: corrijo, las más duras. Debemos aprender de ellos.

En este documental se explica nuestro origen. No lo olvidemos. Somos los hijos de África.



















martes, 19 de abril de 2011

Partido 2, la inevitable soledad del pitido

Rasga el aire, durante tres segundos, un pitido molesto. También finito. Una sombra funesta avanza hacia la línea paralela con el banquillo. Se para a la mitad. Un saludo breve con los jugadores. No hay apenas contestación. Eres el enemigo. Ni al principio, ni al final. Nadie será cómplice de la justicia *[(in) justicia]. Si acaso, los mayores, y por compromiso, comienzan aprentado la mano para intentar espantarse los perjuicios interpretativos. Es la señal de que todo va a comenzar.

Un dedo afirmativo se cruza con una aseveración desde la mesa de anotadores. La bola arriba... Y a correr. Primeros segundos. Aquí ya estás solo, se acabaron las escenas pseudo realistas de comprensión, las conversaciones limitadas y sobre todo frías con los entrenadores, sobre fichas, números y capitanes, jugadores que faltan y que nunca vendrán, quejas varias sobre a saber qué... porque el contacto es inevitable entre los diez jugadores. Y, ahí, no existen las comprensiones, existen las reacciones.

Una vez más, y tantas veces como sean necesarias, el pitido cortará la inocencia del juego. Solo una interpretación es válida, y eso no quiere decir que sea la correcta. Solo cabe tomar una decisión. Como dice el viejo refrán, somos dueños de nuestras palabras pero esclavos de nuestros silencios. En el baloncesto, el árbitro es totalmente dueño de sus decisiones y claramente esclavo de sus errores. No importan otros aspectos. El error se ve claramente. El error se castiga, el acierto se obvia. Es así de justo *[(in) justo] el deporte.

Hay compañeros que directamente acaban su labor y no son capaces de ver nada más de baloncesto. Se puede decir, que acaban tan quemados por las protestas, quejas, insultos, *(remordimientos), que solo quieren desaparecer del mundo de la canasta cuando acaban sus partidos, tomándose su propia venganza contra el baloncesto, aquel que les condena a ser lobos solitarios y objeto de críticas y ataques por el resto de componentes del partido. En realidad, nunca he visto a ningún árbitro contento después de un partido. Más bien, todos solemos contagiarnos del mal ambiente que va creando el equipo que pierde. En los primeros cuartos esto es imperceptible. En el descanso piensas que estas haciendo el partido de tu vida. En el minuto 40 estás totalmente convencido de haber hecho un partido lamentable.

Yo no creo en revanchas con el baloncesto. Ya sabes a lo que te expones cuando decides arbitrar.

A mí me está valiendo para aprender a aprender (valga la redundancia) a aceptar las críticas de los demás, a tener que ser dialogante por cojones en discusiones artificiales provocadas por la naturaleza demoníaca del propio juego (unos ganan, otros pierden), a concentrarme únicamente en hacer bien mi parte, de la que después se me podrán exigir responsabilidades.

Pero no voy a negar que también salgo con una mala hostia de flipar después de un partido.

Un hombre de más de 35 años, después de marcarle los dedos a otro hombre de entre 30 y 40 años, intentará convencerte de que la situación ha sido al revés. Lo peor de todo es que se creen sus propias estratagemas para confundirte.

Al final del todo intento aislar las situaciones. Saber distinguir entre qué fue baloncesto, qué fueron errores, qué fueron aciertos, qué fueron maniobras de distracción.

Cuando me pongo la chaqueta para volver a casa, ya no soy árbitro, solo un amante más del baloncesto que elijió una tarea sucia de su deporte. He decidido cuál va a ser mi perfil de árbitro. Lo tengo casi pulido. Seré conversador en bajito con los respetuosos, pasota con los distrayentes y malo de la película con los tontolavas, aquellos que se piensan que lo saben todo de todas las cosas, que desprecian la labor de los demás sin juzgar nunca la suya propia. Con esos seré un poco malvado... sin gritar, pero a mi estilo, jodiendo desde la sombra.


domingo, 17 de abril de 2011

Partido 1, el arte de contemplar

Cuando la pelota ocupa su puesto, el silbato de forma mágica inicia un mecanismo imparable hacia una nueva jugada. En ocasiones, lo imprevisible triunfa, pero la mayor parte de las veces el baloncesto se convierte en una jugada matemática de una precisión absoluta.
Me explico. El baloncesto lo forman cientos de sistemas aritméticos distintos, en los que siempre hay diez variables móviles (los jugadores), y una variable constante (la pelota). TODOS los sistemas tienen sus posibilidades de acierto y sus posibilidades de fallo. A partir de ahí, puede haber conjunciones infinitas para llegar al desenlace.

La magia consiste en observar pequeñas historietas de apenas 24 segundos, en las que siempre hay un protagonista (el atacante), y varios antagonistas (el defensor y el árbitro, que puede desequilibrar la ecuación mágica de la pizarra en cualquier momento). Durante el camino se crea una trama bastante compleja de espacios, cortes, divisiones a canasta, inversiones, sobrecargas, pantallas y bloqueos directos e indirectos, pases picados, e incluso jugadas por encima de la canasta (en niveles avanzados, en novelas baloncestísticas muy cercanas a la ciencia y ficción)... hasta ahí la parte creativa del sistema infinito de ecuaciones. Después, aparece la parte destructiva de todo el complejo sistema. A saber: pasos, dobles regates (dobles), faltas en ataque, en defensa, técnicas por protestar, al banquillo, al entrenador, a un jugador, campo atrás, final de posesión, alternancia de posesión, etc.

Es un deporte precioso, y, sobre todo, preciso. El baloncesto corona a sus propios heroes. De antemano nadie sabe quién lo será. En otros deportes es fácil saberlo, porque las posiciones avanzadas o pivotes meten los goles, y los de atrás solo tienen que defender. Sin embargo, el baloncesto convierte a todas sus piezas en potentes armas ofensivas o defensores audaces, porque todo el mundo tiene que hacer de todo. Si falla una pieza se acaba la trama. Por eso, el juego en equipo domina el partido y en ocasiones, los dibujos imaginarios rozan lo artístico, lo poético diría yo, en algunos casos. En este deporte, hay alfiles que te matan desde fuera, torres que destruyen en la pintura, pequeños peones que dirigen al grupo hacia el jaque mate, hacia ese tiro perfecto que culmina un sistema. Es el apoteosis de los juego en equipo, porque cumple rigurosamente la definición perfecta de este concepto.

Cuando la pelota hace chof!! al contacto con la red, la pequeña historia termina. Cuando la pelota vuelve al suelo, el escenario cambia, cambian los decorados y los antagonistas se vuelven protagonistas. Alguien gritará desde el medio campo... LA ELE!! y los peones, torres y alfiles se pondrán a trabajar. Si el contrario los diluye, otro sistema entrará en juego. PUÑOS!! (por ejemplo). Nuevos movimientos y el suspense de saber si la historia es vendible o no. Un error o un acierto depende de ello.

Y así, de 24 en 24, durante 40 minutos, los tiempos muertos volarán, los descansos serán discusiones de 10 jugadas o más, que todos han memorizado y habrán interrogatorios fuertes, muy duros, de los de responder que hacías en la posición tal a las 13 y tantas de la tarde. Si no hay justificación, la fría madera del banquillo se convertirá en tu compañera de celda, habrás perdido tu pequeña partida individual, aunque el juego no parará por nada del mundo. Héroes y villanos sin premeditación. El arte de lo imprevisible individualmente en un juego que vive, precisamente, de no improvisar en absoluto.


viernes, 12 de noviembre de 2010

Liga Femenina de Baloncesto. Jornada 7

|Liga Femenina de Baloncesto| - Jornada 7 - Ros Casares 86 – 41 UNB Obenasa Navarra

Las valencianas siguen su pulso por el liderato con Perfumerías Avenida Salamanca

Ros Casares ‘se merienda’ a Navarra sin complicaciones

Las debutantes dieron guerra durante siete minutos y después fueron comida rápida para el engranaje de las campeonas de liga,
que suman así la séptima victoria consecutiva

Valencia, 06/10/2010. Fernando Sancho.- No hubo sorpresas, ni giros argumentales imprevisibles dentro del guión. Ros Casares se impuso en “La Fonteta” por 45 puntos ante Obenasa Navarra, en la disputa de la séptima jornada de liga, demostrando algunos de sus valores más destacables, calidad y compromiso.

Era un duelo conceptualmente desigual, en principio. Las pupilas de Jordi Fernández lucían un 6-0 en su record, mientras el equipo dirigido por César Ruipérez apenas había conseguido una victoria, frente a Ibiza (1-5). No obstante, el comienzo del partido parecía igualar las cosas.

El duelo táctico inicial se jugó en la defensa. Los cambios de sistema zonal se sucedieron jugada tras jugada y a las azules se les atragantó el juego de transición ante tal despliegue de variedad defensiva por parte de las navarras.

Así, en el minuto 5, el equipo colista mandaba por 8-9, poniendo un ritmo lento al partido y una intensidad defensiva que no fueron capaces de mantener durante el resto de juego. En el Ros sólo dio la cara la alero checa Jana Veselá, autora de 8 puntos en el primer cuarto, para poner el (10-9). Con un triple de Paula Palomares (máxima anotadora de su equipo, 13 puntos) Navarra alcanzó su máxima ventaja en todo el partido (10-12), (min.7). A partir de ahí, un parcial demoledor de 11-0 hasta el final del periodo para Ros Casares rompió el partido definitivamente. Despertó Marta Fernández para anotar 5 puntos consecutivos, y la pívot norteamericana Rebekkah Brunson le puso la guinda al cuarto con dos canastas por potencia (21-12).

En el segundo acto, Ros Casares siguió aumentando la intensidad. Redondearon la remontada con un escalofriante 15-0 de parcial (25-12), gracias al buen trabajo en la pintura de la brasileña nacionalizada española, Cindy Lima. Navarra anotó con cuentagotas en este cuarto (sólo 8 puntos), y lo hizo desde la línea de personal. Cecilia Liñeira redujo las distancias (28-17) con la primera canasta de su equipo tras siete minutos sin anotar.

No obstante, el oxígeno volvió a durarles poco tiempo a las visitantes. Laia Palau asumió la dirección de las locales, que comenzaron a correr a la contra y a mover la pelota rápidamente en transición, buscando en la pintura a Brunson y Lima (45 de valoración entre ambas). Fruto de este trabajo Ros Casares volvió a percutir con un parcial contundente de 14-0. Navarra desapareció ante el espectáculo valenciano. Las pérdidas en ataque fueron constantes para las pamplonesas (un total de 24 en todo el partido), y la segunda canasta del cuarto llegó sobre la bocina a cargo de Asurmendi (42-20).

Tras el descanso se fraguó la paliza definitiva. Las personales de Chones fueron un problema para Navarra, sin argumentos defensivos desde entonces. Nuria Martínez abrió el periodo (44-20) y las rápidas penetraciones de Marta Fernández le dieron 4 puntos consecutivos a la escolta mallorquina desde el 4,60. Su desparpajo fue un castigo constante ante la lentitud de Navarra, que sólo salió de las profundidades para “clavar” un triplazo contra tabla y sobre la bocina de Palomares (56-29).

Entonces apareció la verdadera protagonista del partido, Edwige Lawson, para eclipsar el pequeño parcial de 0-5 a favor de Navarra con 9 puntos consecutivos. La facilidad con que anotó cada canasta puso el fervor en la grada local. La base francesa acabó el encuentro con 18 puntos, siendo una de las jugadoras más destacadas del Ros Casares. Otra canasta de Liñeira en el último segundo maquillaba el ridículo de Navarra (65-31).

Los últimos diez minutos nada ponían en juego. La zona visitante hacía aguas y César Ruipérez se desgañitaba en el banquillo pidiendo más intensidad. La calidad de Marta Fernández y el juego interior combinado de Cindy Lima y Rebekkah Brunson, hacían inútil los intentos desesperados por acortar distancias de las navarras, que, a pesar del abultado marcador, firmaron un dignísimo 6 de 15 desde la línea de 6,75. Sin embargo, el marcador final no deja ninguna duda de lo que pasó en la cancha (86-41).

El encuentro sirvió para ver el debut en la categoría de la pívot serbia Vukicevic, que demostró potencia y buena actitud defensiva para las navarras, sumando 7 puntos de valoración. En el cuadro local, Jordi Fernández no pudo disponer de Linda Frohlich, por problemas lumbares, y Katie Douglas por una lesión en el pie. El catalán prefirió reservarles para el encuentro de Euroliga que les enfrentará frente al conjunto polaco PWSZ Gorzow el próximo miércoles, también en “La Fonteta” a partir de las 18:45 h.

Ficha técnica

86 – Ciudad Ros Casares Valencia (21+21+23+21): Martínez (5); Fernández (18), Veselá (11); Anosike (0), Brunson (17) –quinteto inicial-, Palau (3), Lawson (18), Lima (14).

41 – UNB Obenasa Navarra (12+8+11+10): Asurmendi (3); Palomares (13), Díez (6); Cinite (5), Chones (2) –quinteto inicial-, Lizarbe (0), Liñeira (6), Vukicevic (4), García (2).

Árbitros: Susana Gómez López y Javier Millera Mas. Sin eliminadas.

Incidencias: Partido correspondiente a la séptima jornada de la Liga Femenina de Baloncesto disputado en el Pabellón Municipal Fuente de San Luis (Valencia), a las 18:30 h., ante 800 espectadores. Al final del encuentro Laia Palau firmó fotos personales para los aficionados.

martes, 9 de noviembre de 2010

Los 'galácticos' de la NBA


‘BEACH BOYS’: UNIDOS POR LA ‘PASTA’

La noche del 8 de julio de 2010 será recordada en los anales de la competición deportiva más exportada del mundo, la NBA, como la noche que cambió para siempre el concepto de equilibrio imaginario entre las franquicias. A las 11 en punto, Lebron James se encontraba ante los micrófonos de la TNT, en un plató bastante frío y gris de la sede televisiva que tiene la cadena en Greenwich, Connecticut, que se asemeja demasiado a un gimnasio mal cuidado de instituto. Sentado en un taburete de madera alto, como recién sacado de la foto del catálogo de verano de una tienda de muebles, y combinando horrorosamente una camisa de cuadros rosa con unas náuticas de color verde, "El elegido" se disponía a resolver frente a las pantallas su futuro deportivo.

Jim Gray, totalmente sorprendido pero aguantando la emoción de sus palabras, intentó tapar el silencio tras el breve rumor timorato de gran parte del público presente, cuando Lebron James decidió que su programa, "La decisión", valga la redundancia, debía congelar el corazón a Donnie Walsh, presidente de los Knicks, a Dan Gilbert, pardillo esperanzado por conservar “su” proyecto personal (Lebron) nacido en el pueblecito de Akron, Ohio, a sólo 39 kilómetros del Quickens Loans Arena (Cleveland), pero, más que nadie, a Pat Riley, el gestor desde ese momento del proyecto más ambicioso jamás narrado en el juego del baloncesto.

-“¿Miami Heat?, - espetó la voz confundida de Gray, ¿Esa es la decisión que has tomado está mañana?”

-“Sí, Miami Heat. Esa es mi decisión. Es la decisión que he tomado esta misma mañana”.

Porque los periódicos nacionales abrían precisamente en portada la mañana del 8 de julio con la noticia del fichaje de Chris Bosh por los Heat. "The franchise"(Bosh), en enero, ya le había dicho a Brian Colangelo (manager general de los Raptors) que Toronto no iba a ser su destino como agente libre.

El de Texas necesitaba algo más acogedor, un proyecto más ambicioso y la playa de South Beach, aquella que encumbró la utopía de Dwyane Wade, Tim Hardaway y Shaquille O'Neal en 2006, y les convirtió en inesperados ganadores del anillo frente a Dallas, planeaba en su cabeza juguetona desde que en 2008, una reunión secreta en los JJ.OO. de Pekín con "Flash" Wade le hiciera replantearse su futuro como profesional.

El 7 de julio ese sueño salió a la palestra. Chris Bosh anunció su llegada a los Heat. Horas después, James, que había esquivado el asunto del Mundobasket de Turquía con la excusa poco creíble (en principio) de rodar una película sobre su vida, cambió de idea para sustituir el largometraje por un cortometraje al estilo "reality show", en un programa de emisión nacional titulado "La decisión" y emitido por TNT, como ya hemos comentado.

Por tanto, la conexión causa (llegada la noche anterior de Chris Bosh a Miami) – consecuencia (Lebron James decide unir su destino profesional con el club del sur de Florida), tiene bastantes visos de ser una realidad.

En ese momento, las arcas repletas de millones de dólares de los Heat, comenzaron a moverse al ritmo de los nuevos contratos para "Los chicos de la playa". Y es que, durante los próximos 6 años, estos jóvenes de entre 25 (James) y 28 (Wade) años, se repartirán a partes iguales un botín salarial, sagrado e incorruptible de 330 millones de dólares. A 110 millones por barba, con la posibilidad de decidir su escisión de esta macro-sociedad cooperativa del deporte en el año 2013, podrían alcanzar los 22 millones netos en 2015, independientemente de su rendimiento deportivo.

Son las reglas de la NBA, tras las que en ocasiones se ocultan jugadores como Stephon Marbury o Eddy Curry, que amparados por la sacralización de los contratos, pudieron disfrutar de entre 15 y 20 millones de dólares por no trabajar, durante las últimas temporadas y por cortesía de los New York Knicks.

Por un lado, estos contratos aseguran que el jugador no pueda negociar con ningún otro club antes de finalizar el mismo, pero por el otro, dan pie al mayor de los dramas cuando un jugador que cobra 20 millones por temporada se niega a jugar. Miami, claro está, espera que esta no sea la situación de ninguno de los miembros de su "Big Three".

Así, el principal agraviado moral de toda esta operación, Dan Gilbert, presidente de los Cleveland Cavaliers, el equipo al que Lebron guió hasta las finales de 2007 frente a San Antonio Spurs, vio en apenas media hora como todo su proyecto de gloria personal se apagaba con las palabras del exiliado y odiado, desde ese momento en todo el estado de Ohio, Lebron James.

"El auto declarado ex 'King' se llevará la 'maldición' con él al sur. Y hasta que no haga lo 'correcto' por Cleveland y Ohio, James será, desafortunadamente, poseedor del castigo y el mal karma", expresó Dan Gilbert en una carta personal dirigida a Lebron James y escrita con el Microsoft Word 98, en letra Comic Sans, a cuerpo 12.

La noche de "La decisión", la ciudad de Cleveland se echó, literalmente, a las calles para protestar contra el que consideraban gran traidor. Se retiró todo el merchandising con la imagen del "23", y los aficionados de los Cavaliers quemaron camisetas de Lebron y cubrieron las pancartas promocionales de la compañía Nike con el lema “Todos somos testigos”, con las palabras “del desertor”.

Pero nada pudo dar marcha atrás al proyecto de Miami. Las críticas llegaron desde todos los sitios. El polémico Charles Barkley, antiguo jugador de los Philadelphia 76ers y ahora comentarista deportivo, dijo sobre James que “Nunca será Jordan. No importa cuánto gane en Miami, es claramente el equipo de Dwyane Wade”.

Y, el propio Michael Jordan, actual propietario y máximo accionista de Charlotte Bobcats, llegó a poner en tela de juicio la honestidad de la operación y aclaró que “yo nunca hubiese llamado a Larry (Bird) o Magic (Johnson) para decir: "Hey, mira, juntémonos y juguemos en un equipo".

Lo cierto es que, a un verano vista del mayor descalabro jamás narrado en la NBA, si nada se tuerce y los sindicatos no llegan a un acuerdo con la patronal para renovar a la baja los sueldos de los jugadores antes del 30 de junio de 2011, la mejor promoción de toda la década, el draft del 2003, ya ha asegurado su futuro.

Para ello, Dwyane Wade, el anfitrión, actuó como tal y se rebajó su límite salarial en medio millón por temporada para aumentar al máximo posible la capacidad adquisitiva de su franquicia, que lo ha tenido muy complicado para añadir piezas de alto valor a los "Beach Boys" sin sobrepasar el tope salarial impuesto por la NBA, llamado impuesto de lujo, que obliga a pagar un dólar adicional al fondo de compensación de la liga por cada dólar que gaste el club por encima de lo pactado (70 millones de dólares esta temporada).

Y, de hecho, es complicado aventurarse a asegurar que Miami Heat ha logrado arropar con garantías a los tres fenómenos. El 12 de julio traspasaban al número 2 del draft de 2008, Michael Beasley, a Minnesota Timberwolves por prácticamente nada (un jugador de segunda ronda en próximas elecciones del draft). Esto se debió únicamente a problemas con los salarios. Así, pudieron liberar los 4,9 millones al año que cobraba el alero. Es decir, más espacio salarial para los "Chicos de la Playa". Es decir, mayor brecha de calidad entre la élite del equipo y los otros 9 chicos que componen la plantilla.

Porque, si al baloncesto se jugara únicamente con las estadísticas, la presencia en cancha de Lebron James (29,7), Dwyane Wade (26,6) y Chris Bosh (24), le aseguraría a Miami la no desdeñable cifra de 82 puntos todos los partidos (con las estadísticas de la pasada temporada).

Lo que no recogen las estadísticas es el esfuerzo colectivo que eso supone, y las personas que trabajaron repartiendo asistencias para lograr esa cantidad de puntos de las tres estrellas. Lebron James llega de Cleveland, y allí jugaba Maurice Williams, 5 asistencias cada noche. Chris Bosh llega de Toronto, donde un chico de Badajoz, llamado José Manuel Calderón, promedia 6,5 pases de canasta cada noche.

Pues bien, en Miami Heat juega Carlos Arroyo, que firmó 2,7 asistencias la pasada temporada. Este año, pues, el esfuerzo individual de estas tres estrellas debe multiplicarse, por lo que el primer reto que deben superar Lebron y cía. pasa por crear una sinergia colectiva para alcanzar un juego más solidario entre los tres y poder optar al anillo, ese tabú al que descaradamente se refería Michael Jordan cuando criticó "La decisión", o al que de soslayo (porque sólo en el 93 le pudo ver la cara de frente), hacía referencia "gordo" Barkley cuando decía que Lebron no iba a ser nunca Jordan.

Porque "La Decisión" es algo tan sencillo como reunir a 3 de los mejores 10 jugadores de la liga para asaltar el trono defendido por Los Ángeles Lakers, previo paso por el "Garden" de Boston para desbancar al "Big Three" de las tres hojas de trébol, Garnett, Allen y Pierce, en una hipotética final de Conferencia Este.

En estos equipos, la idea de bloque ya está consolidada. Los nuevos "Beach Boys" deben aún crearla. Nombre a nombre, y con la plantilla delante de sus ojos, Eddie House tiene que ser la mano derecha de Wade, Zydrunas Ilgauskas el complemento adecuado para Bosh, y Jerry Stackhouse el chico que pueda suplir con garantías a "El elegido" James.

Con estos ingredientes, más una rotación constante donde todos se sientan parte de la trama (de momento) únicamente económica, la gloria deportiva podrá ser posible para "Los chicos de la Playa", esos jóvenes descarados llamados a cambiar para siempre la historia de la liga.